martes, 18 de junio de 2013

Rostros con historia (60)

Bueno, bueno, es tiempo ya de volver un poquito al horror cinematográfico. Esta vez, y creo que es su debut en el blog, nos vamos al cine oriental -pero no al de la última hornada nakatiana o shimizuidiana, sino a un clásico.
Os presento la misma instantánea del film, tal y como aparece originalmente en la película, e invertida, para facilitar la identificación.
Por cierto, me hace falta personaje, actor, película y director.
Arigato gozaimasu.



viernes, 14 de junio de 2013

El último interrogatorio de Thomas More

El 14 de junio de 1535, Thomas More fue interrogado por última vez antes de su juicio y ejecución (6 de julio de 1535). 
Se sospechaba que el prisionero había mantenido "comunicación clandestina" con John Fisher (también preso en la Torre de Londres) y su hija, Margaret, a la que habría escrito varias cartas. 
El acta oficial del interrogatorio, con fecha de 14 de junio, dice lo siguiente:
Y también dijo [More] que había él considerado que llegaría a los oídos de su hija (esposa del señor Roper) que los miembros del consejo habían venido a verle, y que oiría otras cosas sobre él que pudieran hacerla sentir miedo; puesto que creía que su hija estaba en cinta, ella podría sufrir daño por la preocupación. Por este motivo, creyó que sería conveniente prepararla para lo que pudiera sobrevenirle, bueno o malo, de modo que no la cogiera de imprevisto, y le envió, tras el primero y anterior interrogatorios, sendas cartas contándole que los del consejo le habían venido a ver y cómo le habían preguntado sobre asuntos referentes a los estatutos reales, a lo que él había respondido que no se entrometía en nada y que sólo pensaba servir a Dios. Le dijo también que desconocía cómo terminaría todo aquello, pero que en todo caso (fuera bueno o malo) tenía previsto sobrellevarlo con paciencia; que ella no le diera vueltas, sino que rezara por él. Añadió que su hija le había escrito con anterioridad varias cartas, exhortándole y advirtiéndole que se acomodara al gusto del rey; especialmente en su última carta, ella usó de gran vehemencia e imprecaciones para persuadir al inculpado de que se inclinara al deseo del rey.

martes, 4 de junio de 2013

La iniciativa europea "One of Us" (www.unodenosotros.eu) es un impulso legislativo promovido por ciudadanos y políticos de toda Europa que aspira as conseguir que la Unión Europea reconozca al embrión humano como "uno de nosotros", esto es, un ser humano y, por tanto, alguien dotado de dignidad y merecedor de la protección y el amparo jurídico de las leyes. Y mientras escribo esto, tengo la misma sensación que si estuviera defendiendo la abolición de la esclavitud (tan bien argumentada por los esclavistas), o el fin de cualquier discriminación por motivos de raza, religión o sexo.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reconocido el respeto que merece la dignidad humana desde el momento de la concepción, en una histórica sentencia de 18 de octubre de 2011. El Tribunal reconoce que debe considerarse embrión humano todo óvulo humano a partir de la fecundación y, en consecuencia, ningún método que implique su destrucción puede ser patentado.

"El objetivo de esta Iniciativa Ciudadana Europea es obtener el compromiso de la Unión en todos estos campos de no consentir ni financiar acciones que presupongan o favorezcan la destrucción de embriones humanos, así como de establecer los instrumentos adecuados de control sobre la utilización de los fondos concedidos con la finalidad de garantizar que éstos no son empleados para atentar contra la vida humana".

Si participas de esta opinión, date una vuelta por http://www.oneofus.eu/es/, haz click en "firma" y deja huella; yo ya lo he hecho. Se necesitan un millón de firmas para que esta iniciativa siga adelante en el Parlamento Europeo y en la Comisión. Hasta la fecha, ya se han conseguido más de 400.000 en siete países de la Unión Europea: Francia, España, Alemania, Polonia, Italia, Reino Unido y Hungría.

domingo, 19 de mayo de 2013

Mirando por los agujeros

Acaba de salir el libro en el que vengo trabajando desde hace ya algún tiempo: Peeping Through the Holes. Twenty First Century essays on Psycho. Editado con mi hermano Julio Ángel contiene siete ensayos sobre distintos aspectos de la película de Hitchcock y/o sobre la novela de Robert Bloch que la inspiró. En este libro han participado seis autores y me gusta cómo ha quedado. Ha sido un placer trabajar con Cambridge Scholars Publishing.
Encontraréis más información sobre el libro en: 

viernes, 26 de abril de 2013

Estos días me he visto de tirón (y a deshoras) una serie inglesa que recordaba haber seguido (parcialmente) durante los 80. Se trata de Retorno a Brideshead (Brideshead Revisited, 1981), once episodios basados en la novela del mismo nombre publicada en 1945 por el escritor inglés Evelyn Waugh (1903-1966). Creo que es una joya.

La historia narra la vida de un joven, Charles Ryder, desde sus años de estudiante en Oxford hasta un momento determinado de su vida adulta, en el que es Capitán del ejército británico en plena Segunda Guerra Mundial. La vida de Ryder pivota en torno al encuentro en Oxford con un estudiante, Sebastian, miembro de una aristocrática familia católica, propietaria de una mansión (Bridshead) en Wiltshire. Entre ambos se establece una profunda amistad (con tintes claros de homosexualidad). Sebastian introduce a Charles en los ambientes más decadentes de la vida universitaria. El propio autor flirteó con la homosexualidad también en su etapa de estudiante, antes de casarse y convertirse al catolicismo.
Charles, el protagonista, se siente poderosamente atraído por el atractivo personal del joven Sebastian, su refinamiento, su excentricidad, su desafío a cualquier convencionalismo; pero también por su profunda tristeza, que le lleva paulatinamente al alcoholismo.
Ambos jóvenes visitan Brideshead en más de una ocasión, de modo que Charles conoce a todos los miembros de la familia de Sebastian: su hermano, su hermana y su madre, una mujer de profundas convicciones morales, que ejerce una influencia opresiva sobre Sebastian. Charles se muestra escéptico con la fe de sus nuevos amigos, viéndolas como una serie de creencias desfasadas, que no se sostienen frente al saludable racionalismo de un hombre del siglo XX. La fe es un tema de conversación frecuente entre Charles y los distintos miembros de esta familia, también con aquellos que como Sebastian o su hermana viven su fe entre dudas y altibajos.
Según Waugh, su historia versa sobre "'la acción de la Gracia', es decir, el amor unilateral e inmerecido mediante el cual Dios atrae de continuo a las almas hacia Él". Y así es, dado que nos encontramos ante todo un abanico de situaciones -adulterio, homosexualidad, alcoholismo, desesperación,...- en las que los personajes terminan por fiarse de su Creador, aunque esto conlleve un profundo sufrimiento. Quiero destacar, en este sentido, la decisión por la que que Charles y la hermana de Sebastian, Julia, optan (de común acuerdo y pese a estar profundamente enamorados) por separarse, dado que ambos están (infelizmente) casados.
Charles termina por convertirse también al catolicismo, algo que -lejos de solucionar todos sus problemas (se ve a sí mismo "sin hogar, sin hijos, en la mitad de su vida y sin amor")- sí lo lleva a afrontarlos desde una perspectiva radicalmente distinta: todo tiene sentido, aunque con frecuencia se nos oculte. Claro está que esta conclusión puede ser poco convincente. Pero para eso está la Gracia de Dios, que nos arrastra hacia él. Lo que tú y yo nos resistamos, es otra cuestión.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Mi quinto Papa

Nací durante el pontificado de Pablo VI, a quien recuerdo haber visto por televisión rezando el Via Crucis un Viernes Santo; pero claro, eso lo digo ahora: en su momento me parecía estar viendo alguna película de romanos. 
Luego vino aquel hombre de mirada amable, que estuvo tan poco tiempo como Papa y al que -decían muchos- habían asesinado. Eso me hizo prestar un poco de atención, porque sonaba a historia tenebrosa. Pero yo estaba ya con los Ramones. Por eso, cuando el eslavo de ojos rasgados y rostro redondo se asomó al balcón que da a la plaza de San Pedro y dijo aquello de Abrid las puertas a Cristo, yo estaba fuera de juego.
Pero Juan Pablo II tuvo un pontificado largo, tan largo que me dio tiempo a mí a abrirle las puertas a Cristo (sin dejar de oír a los Ramones, que conste). Un hombre anciano, con una voz casi imperceptible, derritiéndose como un cirio. Y recuerdo que alguien me comentaba, con cierta indignación, que aquel hombre encorvado y tembloroso debería ceder su puesto, pues aquello era algo lamentable. 
Por eso me ha producido a mí cierta indignación escuchar a quienes han voceado, ante la renuncia de Benedicto XVI, que este Papa se quitaba de enmedio y que debería, a su juicio, seguir al pie del cañón, como su antecesor. Y es que siempre se puede decir algo: si uno bebe, es un bebedor; si no, un puritano.
Confieso mi particular sintonía con Benedicto XVI, y creo haber leído casi todo lo publicado por él durante su pontificado. Me entusiasma su modo de argumentar, su uso de las fuentes bibliográficas y sus opiniones, siempre tan contrastadas. Por eso, también confieso que sentí cierta tristeza al enterarme de su renuncia, pues estoy convencido de que es una de las cabezas más privilegiadas de este sigo XXI. Me consuela saber que seguirá escribiendo.
Hoy, frente al televisor desde las 18'15 he estado pendiente de la chimenea. Luego han llegado mis hijos y mi mujer; los pequeños por allí incordiando. Me voy a acordar siempre de este día y de la aparición del Papa argentino, cuyo nombre (Francisco I) me  ha recordado al de cierto monarca francés que dio mucha guerra al Emperador Carlos. Hemos rezado por él, en comunión con toda la Iglesia, y hemos inclinado la cabeza para recibir del nuevo Pontífice la bendición Urbi et Orbe, desde la urbe al orbe entero, desde Roma con amor. 
Y estoy deseoso de que empiece a publicar.

sábado, 9 de marzo de 2013

Mi última publicación

O
Hace unos días se ha publicado un interesante monográfico sobre vampiros (Vampiros a contraluz. Constantes y modalizaciones del Vampiros en el Arte y la Cultura. Granada: Editorial Comares, 2012), que recoge una serie de contribuciones de distintos especialistas en las diversas áreas en las que el mito del vampiro ha tenido eco. Se trata de conferencias impartidas en su día en la Universidad de Granada, y yo tuve la suerte de participar.
El volumen tiene un acabado excelente (con ilustraciones incluidas al final), y los editores -Margarita Carretero, Diego Díaz, Macarena Reyes y Sara Rodríguez- han hecho un excelente trabajo. Parece que, además, vendrá algún volumen más.
Mi contribución lleva por título “El reviniente del Castillo de Anantis: Autopsia de un relato del s. XII” y aborda un tema al que dediqué en su día dos entradas.

jueves, 7 de marzo de 2013

El Jueves fui al cine (IV)

La temática está bien planteada, y la génesis de Psycho es contada de manera amena. Pero en el fondo, se trata de narrarnos un momento concreto en la vida de un matrimonio. Se ha hablado mucho de Hitch como torturador de sus bellísimas actrices rubias, una especie de sublimación del deseo sexual que sentía por ellas. Bien, ¿alguien (normalmente constituido) puede quedarse impávido ante Grace Kelly, Janet Leigh o Kim Novak?

Es cierto que la película nos muestra la obsesión del director con las Hitchcock blondes. Se deja entrever que es un manipulador, que las observa (en ocasiones como voyeur) y que su manera de dirigirlas -de controlarlas- durante el rodaje bien podría verse como una forma de dominio pseudo-erótico. Pero igualmente la misma Janet Leigh agradece lo bien que la ha tratado Hitch, en contraposición a su experiencia con Orson Welles en Sed de Mal (Touch of Evil, 1958), y a las advertencias de Vera Miles (otra supuesta víctima del terrible director).
También los celos tienen su lugar en la cinta, sobre todo en el caso de Hitch, cuyas sospechas infundadas toman forma en la inquietante presencia de Ed Gein (quien insinúa al director la infidelidad de su esposa). Ella, por su parte, soporta con elegancia la fijación de su marido con sus prima donnas de cabellos plateados. Esto ne es óbice para que en un momento memorable de la película, la señora Hitchcock le deje las cosas muy claras a su marido: está harta de los "fantasiosos romances con tus actrices principales", "esas rubias contratadas que troceas y atormentas con tus indicaciones tan específicas".
Y así, Hitchcock puede verse como una historia de amor entre marido y mujer. Hitch termina por reconocer el encanto y el valor que su esposa tiene para él. "Llevo esperando treinta años a que me digas eso" -le dice ella. Y él responde: "Es por eso que me llaman el maestro del suspense". Al final, en un ambiente tan frívolo como el de Hollywood, la fidelidad del director hacia su mujer no deja lugar a dudas.
Quizás se carguen las tintas en el papel que ella tuvo en la forma final del guión de Psycho. Se deja, además, claro que sólo gracias a la colaboración de Alma, pudo el director terminar Psycho. Bien pudo ser éste el caso. Y si no, qué importa: Hitchcock es una película, insisto, y no un documental sobre la anterior.

Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!