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miércoles, 29 de julio de 2015

En el quinto Centenario de Santa Teresa (1)

En el Capítulo 5 su Libro de la Vida, nos cuenta Santa Teresa de Jesús (1515-1582) un episodio que me ha llamado la atención. 
En 1533 entró Teresa en el Convento de la Encarnación (Ávila). Dos años después, cayó tan enferma que su padre la sacó del lugar, para darle cuidados médicos. Se la llevó a casa de su otra hija, María, en Castellanos de la Cañada, donde permaneció hasta 1536. Estando allí, comenzó a confesarse con un clérigo de esta localidad, llamado Pedro Hernández.
4. Pues comenzándome a confesar con este que digo, él se aficionó en extremo a mí, porque entonces tenía poco que confesar para lo que después tuve, ni lo había tenido después de monja. No fue la afición [afecto] de éste mala; mas de demasiada afición venía a no ser buena. Tenía entendido de mí que no me determinaría a hacer cosa contra Dios que fuese grave por ninguna cosa, y él también me aseguraba lo mismo, y así era mucha la conversación. Mas mis tratos entonces, con el embebecimiento de Dios que traía, lo que más gusto me daba era tratar cosas de El; y como era tan niña, hacíale confusión ver esto, y con la gran voluntad que me tenía, comenzó a declararme su perdición. Y no era poca, porque había casi siete años que estaba en muy peligroso estado, con afición y trato con una mujer del mismo lugar, y con esto decía misa. Era cosa tan pública, que tenía perdida la honra y la fama, y nadie le osaba hablar contra esto. 
A mí hízoseme gran lástima, porque le quería mucho; que esto tenía yo de gran liviandad y ceguedad, que me parecía virtud ser agradecida y tener ley a quien me quería. ¡Maldita sea tal ley, que se extiende hasta ser contra la de Dios! Es un desatino que se usa en el mundo, que me desatina; que debemos todo el bien que nos hacen a Dios, y tenemos por virtud, aunque sea ir contra El, no quebrantar esta amistad. ¡Oh ceguedad del mundo! ¡Fuerais Vos servido, Señor, que yo fuera ingratísima contra todo él, y contra Vos no lo fuera un punto! Mas ha sido todo al revés, por mis pecados. 

La historia sigue. Por ahora no digo nada: creo que está claro. 

miércoles, 16 de julio de 2014

Rostros con historia (63)

Acertó Jaimemarlow. No le faltó ni una coma:
El rostro pertenece a Betsy Baker. Bueno, más bien al que la maquilló así para una de las escenas de Posesión infernal (The Evil Dead, 1981), donde interpretaba a Linda, una de las que son poseídas por los espíritus de los muertos de un bosque de Tennessee.

jueves, 10 de julio de 2014

Rostros con historia (63)

Más que un clásico, un icono de mi generación. La película con la que todos temblamos. Recuerdo haberla visto en casa, por la noche y solo. Toda una experiencia.
Bueno: ¿a quién pertenece este rostro sonriente?

lunes, 12 de mayo de 2014

La Salve en patines

Mañana es la Virgen de Fátima.
Recuerdo que fue mi madre la que me ayudó a aprender la Salve de memoria, mientras yo intentaba deslizarme por el salón de mi casa, sobre unos patines que me habían regalado para mi Primera Comunión. En este mes de Mayo he repasado en varias ocasiones la forma latina de esta plegaria.

Salve, Regina, mater misericordiae 
Vita, dulcedo, et spes nostra, salve. 
Ad te clamamus, exsules, filii Evae. 
Ad te suspiramus, gementes et flentes 
in hac lacrimarum valle. 

Eia ergo, Advocata nostra, 
illos tuos misericordes oculos 
ad nos converte. 
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, 
nobis post hoc exsilium ostende. 
O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria. 

Dos son los conceptos que se repiten en esta oración, y no es casualidad: misericordiae misericordes (misericordia / misericordiosos; y dulcedo dulcis (dulzura / dulce). Cómo no.

viernes, 28 de junio de 2013

Clare M. Murphy, descanse en paz

Me acaban de comunicar por correo electrónico que Clare M. Murphy falleció el pasado Sábado, 22 de junio, Fiesta de Sto. Tomás Moro y S. Juan Fisher.
Durante muchos años fue la editora de la revista Moreana y yo tuve la suerte de conocerla en el congreso de los Amici Thomae Mori organizado en la Abadia de Fontevraud (2001). Desde el principio, siendo yo el más joven de los participantes, me trató con afecto y amabilidad. Fue ella la que me animó a publicar mi primer artículo en Moreana.
Desde ese momento estuvimos en contacto. No dejaba de proponerme cosas; algunas yo las secundaba, otras no. Así participé en paneles organizados por ella en dos los congresos de la Renaissance Society of America (Cambridge, 2005; y Chicago, 2007). Pero nunca logró llevarme a los encuentros de la International Association of Neo-Latin Studies. Ya sabes por qué no fui, Clare.
Recientemente nos escribíamos con regularidad, pues finalmente me había decidido a preparar un artículo para un libro que ella iba a editar en el Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, institución a la que estuvo afiliada los últimos años de su vida, tras regresar a USA.
En sus mails siempre se acordaba de mis hijos, preguntándome si alguno iba a hacer la Primera Comunión o a confirmarse.
Ahora me doy cuenta que sabía muy poco de ella. Era viuda o soltera, y creo que de nacionalidad norteamericana. Su apellido delata los orígenes irlandeses de su familia. 
Era católica, muy devota y piadosa.
Descanse en paz.

viernes, 14 de junio de 2013

El último interrogatorio de Thomas More

El 14 de junio de 1535, Thomas More fue interrogado por última vez antes de su juicio y ejecución (6 de julio de 1535). 
Se sospechaba que el prisionero había mantenido "comunicación clandestina" con John Fisher (también preso en la Torre de Londres) y su hija, Margaret, a la que habría escrito varias cartas. 
El acta oficial del interrogatorio, con fecha de 14 de junio, dice lo siguiente:
Y también dijo [More] que había él considerado que llegaría a los oídos de su hija (esposa del señor Roper) que los miembros del consejo habían venido a verle, y que oiría otras cosas sobre él que pudieran hacerla sentir miedo; puesto que creía que su hija estaba en cinta, ella podría sufrir daño por la preocupación. Por este motivo, creyó que sería conveniente prepararla para lo que pudiera sobrevenirle, bueno o malo, de modo que no la cogiera de imprevisto, y le envió, tras el primero y anterior interrogatorios, sendas cartas contándole que los del consejo le habían venido a ver y cómo le habían preguntado sobre asuntos referentes a los estatutos reales, a lo que él había respondido que no se entrometía en nada y que sólo pensaba servir a Dios. Le dijo también que desconocía cómo terminaría todo aquello, pero que en todo caso (fuera bueno o malo) tenía previsto sobrellevarlo con paciencia; que ella no le diera vueltas, sino que rezara por él. Añadió que su hija le había escrito con anterioridad varias cartas, exhortándole y advirtiéndole que se acomodara al gusto del rey; especialmente en su última carta, ella usó de gran vehemencia e imprecaciones para persuadir al inculpado de que se inclinara al deseo del rey.

jueves, 7 de marzo de 2013

El Jueves fui al cine (IV)

La temática está bien planteada, y la génesis de Psycho es contada de manera amena. Pero en el fondo, se trata de narrarnos un momento concreto en la vida de un matrimonio. Se ha hablado mucho de Hitch como torturador de sus bellísimas actrices rubias, una especie de sublimación del deseo sexual que sentía por ellas. Bien, ¿alguien (normalmente constituido) puede quedarse impávido ante Grace Kelly, Janet Leigh o Kim Novak?

Es cierto que la película nos muestra la obsesión del director con las Hitchcock blondes. Se deja entrever que es un manipulador, que las observa (en ocasiones como voyeur) y que su manera de dirigirlas -de controlarlas- durante el rodaje bien podría verse como una forma de dominio pseudo-erótico. Pero igualmente la misma Janet Leigh agradece lo bien que la ha tratado Hitch, en contraposición a su experiencia con Orson Welles en Sed de Mal (Touch of Evil, 1958), y a las advertencias de Vera Miles (otra supuesta víctima del terrible director).
También los celos tienen su lugar en la cinta, sobre todo en el caso de Hitch, cuyas sospechas infundadas toman forma en la inquietante presencia de Ed Gein (quien insinúa al director la infidelidad de su esposa). Ella, por su parte, soporta con elegancia la fijación de su marido con sus prima donnas de cabellos plateados. Esto ne es óbice para que en un momento memorable de la película, la señora Hitchcock le deje las cosas muy claras a su marido: está harta de los "fantasiosos romances con tus actrices principales", "esas rubias contratadas que troceas y atormentas con tus indicaciones tan específicas".
Y así, Hitchcock puede verse como una historia de amor entre marido y mujer. Hitch termina por reconocer el encanto y el valor que su esposa tiene para él. "Llevo esperando treinta años a que me digas eso" -le dice ella. Y él responde: "Es por eso que me llaman el maestro del suspense". Al final, en un ambiente tan frívolo como el de Hollywood, la fidelidad del director hacia su mujer no deja lugar a dudas.
Quizás se carguen las tintas en el papel que ella tuvo en la forma final del guión de Psycho. Se deja, además, claro que sólo gracias a la colaboración de Alma, pudo el director terminar Psycho. Bien pudo ser éste el caso. Y si no, qué importa: Hitchcock es una película, insisto, y no un documental sobre la anterior.

martes, 19 de febrero de 2013

El Jueves fui al cine (II)

A nivel interpretativo, Hitchcock está a gran altura. 
Helen Mirren (Alma Hitchcock) está espléndida. Una actriz que conserva un atractivo indudable, y que da cierto juego en la película (tanto para su marido, como para un guionista empeñado en hacer de ella el puente hacia el director).
Scarlett Johansen hace lo que tiene que hacer en el papel de Janet Leigh, la rubia actriz en la que se centran todas las miradas durante la primera parte de Psycho. Ella está encantada de trabajar con el gran Hitch, pese a tener algunos reparos sobre a la famosa escena de la ducha (no quiere que medio mundo -incluido su marido e hijos- la vea desnuda). El parecido entre ambas actrices es razonable.
Vera Miles también me gustó, pese a ser un personaje menos agradecido en la película original. Está interpretada por Jessica Biel.
También hay un cierto parecido.

Hubiera sido interesante que también apareciera en Hitchcock, Patricia, la hija del director, pues también ella participó como actriz (brevemente) en Psycho. Pero, ya lo he dicho, la cinta de Sacha Gervasi no es un Making Off.

martes, 11 de diciembre de 2012

Aniversario

Hoy hace 19 años que me casé y miro a mi futuro con optimismo. No soy, en modo alguno, el mejor de los esposos, pero me conformo con mirarla a ella y ver que sigue sonriendo con lo que hago o con lo que digo. Esto, obviamente, es una simplificación de mis aspiraciones por mejorar mi vida matrimonial, aspiraciones que -en otra maravillosa simplificación- se resumen en que ella esté contenta.
En ocasiones, viviría la vida de un soltero (pero entonces, tarde o temprano, sería un "solterón"); otras me gustaría conducir una vespa y no un monovolumen familiar lleno de pasajeros, pero sé que me equivocaría de dirección en el primer cruce; y hay algún día en el que me levantaría y me iría a trabajar sin tener que preparar desayunos, sin decir palabra y sin organizar quién va a recoger a los niños del cole, pero de seguro que, esa noche, al volver a casa, no haría otra cosa que contar (por enésima vez) los cd's y dvd's en la estantería. ¿Y cuántas veces desearía no tener que pensar en cómo hacer para que este hijo conserve la beca, aquel otro apruebe las matemáticas y la niña pequeña deje los juguetes recogidos? Muchas. Pero entonces estaría obsesionado porque se ha roto el grifo, o porque tengo que llevar el coche a revisión, o porque se ha estropeado la impresora.
Y vuelvo a mi esposa, para confesar que no me gustan ni la música que escucha, ni las películas que ve. Me da igual que llueva o haga sol, mientras que ella disfruta con un día despejado. Sé -porque me lo ha dicho- que le disgusta que fume en pipa, coleccione "plásticos" y vea películas de terror. Mientras que ella sueña con viajar por el mundo, yo no saldría de la Biblioteca Británica. Y, si la espero en esta mesa de un restaurante para almorzar, sé que ella buscará otra distinta. Pero cuando cierro los ojos por la noche, o al oírla poner la secadora, o cuando se queda dormida a mitad de alguna película, o al verla llegar del trabajo, ... sé que yo estoy donde tengo que estar, como el acento sobre la vocal, como la foto en el marco, como el bordado en la tela. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Edith Stein (1891-1942)

Hace tiempo que le debo una entrada a esta mujer, así que aquí está. Contaré su historia comenzando por el final.
El 9 de agosto de 1942, dos días después de su llegada a Aushwitz, Teresa Benedicta de la Cruz, de nacionalidad alemana, murió en una cámara de gas. No fue asesinada por su condición de carmelita, sino por ser judía. Desde que en 1933 se le impidiera ejercer la docencia, Edith Stein estaba en peligro de muerte. Era catedrática de filosofía en el Instituto de Pedagogía Científica de Münster, y se había bautizado en el seno de la Iglesia católica en 1922. Su familia no entendió que abandonara la fe de su pueblo, aunque ella nunca dejó de sentirse orgullosa de su raza. En la ceremonia de su beatificación (Colonia, 1 de mayo de 1987), Juan Pablo II la describió como "una hija de Israel, que durante la persecución de los nazis ha permanecido, como católica, unida con fe y amor al Señor Crucificado, Jesucristo, y, como judía, a su pueblo". Su canonización tuvo lugar en 1998.
La entrada de Edith Stein en el convento de las Carmelitas (1934) no fue una huida de la persecución de la Gestapo, ni una separación de su pueblo, en quien pensaba en todo momento: "Pienso continuamente en la reina Ester, que fue sacada de su pueblo para dar cuenta ante el rey. Yo soy una pequeña y débil Ester, pero el Rey que me ha elegido es infinitamente grande y misericordioso" (31.10.1938). 
En 1913, la estudiante Edith Stein se fue a Gottinga para asistir a las clases del filósofo Edmund Husserl, de quien llegó a ser discípula y asistente. Bajo su supervisión, defendió Stein su tesis doctoral en 1916. Por aquellos tiempos, Edmund Husserl defendía que el mundo percibido existía, y no solamente de forma kantiana, como percepción subjetiva. Sus discípulos entendían su filosofía como un viraje hacia lo concreto, la fenomenología. Esta perspectiva condujo a no pocos discípulos y discípulas suyos a la fe cristiana. En Gottinga Edith Stein se encontró también con el filósofo Max Scheler, lo que atrajo su atención sobre el catolicismo. Leerá el Nuevo Testamento, a Kierkegaard y el opúsculo de los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola. Pero es la autobiografía de Santa Teresa de Jesús, que llegó a sus manos en 1921, la que le abre los ojos a la fe: "Cuando cerré el libro, me dije: ésta es la verdad". 
Todos los escritos de Edith Stein, santa Teresa Benedicta de la Cruz, fueron publicados en español en 2008. Los temas tratados incluyen la espiritualidad, la antropología, la fenomenología y otras disciplinas.
http://www.citesavila.org/web/es/contenido.asp?iddoc=240

viernes, 17 de agosto de 2012

Homilía en el dia de la Asunción

Interrumpo mi paréntesis estival para incluir unas palabras de Benedicto XVI, extraídas de su homilía en el día de la Asunción de la Virgen, el pasado 15 de agosto. La traducción es mía:



No sólo en Dios hay lugar para el hombre, sino que en el hombre hay lugar para Dios. Esto lo vemos también en María, el Arca Santa que porta la presencia de Dios. En nosotros hay lugar para Dios, y esta presencia de Dios en nosotros, tan importante para iluminar el mundo en su tristeza, sus problemas, esta presencia se realiza en la fe: la fe abre las puertas de nuestro ser para que Dios entre en nosotros, para que Dios pueda ser la fuerza que da la vida y el rumbo a nuestro ser. Hay un lugar en nosotros, vamos a abrirlo como hizo María, diciendo: "Hágase su voluntad, yo soy la esclava del Señor". Al abrirnos a Dios, nada perdemos. Por el contrario, nuestra vida se hace grande y rica.




viernes, 22 de junio de 2012

Todo hombre permanece en pie y cae para su señor.

Thomas Cromwell
El 3 de junio de 1535, Tomás Moro compareció por tercera vez ante una comisión compuesta por Cromwell y varios miembros del Consejo del Rey. Aquel mismo día, o el siguiente, Moro escribió una carta a Margarita, su hija. Reproduzco el final de la misma:  
 En el interrogatorio se comentó que era sorprendente que me aferrara tanto en mi conciencia, cuando en realidad yo no estaba seguro. A esto dije que sí estaba bien seguro de que mi propia conciencia, informada por la diligencia que durante tanto tiempo he tenido en este asunto, no se oponía a mi propia salvación. No me entrometo en la conciencia de aquéllos que piensan de otro modo, pues todo hombre permanece en pie y cae para su señor. No soy juez de hombre alguno. También se me dijo que si estaba dispuesto vivir lo mismo fuera del mundo que dentro, como había dicho allí, por qué no hablaba claramente contra el estatuto. Parecía bien claro que no me agradaba morir, aunque eso decía. A esto respondí (y es la verdad) que no he sido hombre de vida tan santa que me atreviera a ofrecerme a la muerte, no fuera que Dios por mi presunción permitiera que yo cayera. Y por eso, no me echo hacia delante, sino hacia atrás. Aunque si es Dios mismo Quien me lleva hacia la muerte, entonces confío en su gran misericordia, y en que no dejará de darme gracia y fuerza.
En conclusión, Maese el Secretario dijo que yo hoy le había agradado mucho menos que la última vez, porque, en esa ocasión, dijo, se compadeció mucho de mí y ahora pensaba que no tenía buena intención. Pero Dios y yo sabemos que tengo buena intención, y ruego a Dios que la tenga Él conmigo.
Os pido a ti y a mis otros amigos que tengáis buen ánimo, pase lo que pase, y que no os preocupéis por mí, sino que recéis por mí como yo hago y haré por ti y por todos ellos.
Tu padre que te ama tiernamente,
Tomás Moro Caballero.

sábado, 28 de abril de 2012

Rostros con historia (54)

A ver quién es el valiente que se atreve con este personaje. Ya sabéis: personaje, actriz y película.

domingo, 26 de junio de 2011

Primer baño del 2011

Hoy, 25 de junio, he iniciado mi temporada de baño. No he tenido más remedio: el calor era agobiante y toda la familia me estaba llamando.
Al borde de la piscina, he mirado el agua, transparente y limpia. Mi hijo Jaime me esperaba como Tyson a Holyfield, sólo que sonreía. Un, dos, tres, y adentro. Creo que soy casi hidrofóbico.
Tras pasearlos a todos a caballo, y nadar de aquí para allá, he acabado mi inmersión. Ha estado muy bien, pero ya está. Entonces mi esposa pretende convencerme para que tome "un poco de sol". Soy casi fotofóbico.

- Pero, ¿no vas a tomar un poco de sol para que cojas color? - me dice desde el agua.

- ¿Coger color? Yo soy blanco, guapa - le respondo, mientras me lío la toalla.

- Pues eso, para que cojas un poco de color blanco, y se te quite el azul que tienes.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La esperanza

Emily Dickinson (1830-1886) pasó los últimos años de su vida recluida en casa de su padre, por voluntad propia; se consideraba "huésped de sí misma". Y sin embargo, no me atrevo a imaginármela sumida en el desconsuelo, quizás después de leer un poema suyo, "Hope Is The Thing With Feathers".


Hope is the thing with feathers 
La esperanza es la cosa con plumas
That perches in the soul, 
Que se posa en el alma,
And sings the tune--without the words, 
Y canta la melodía -sin palabras,
And never stops at all,
Y nunca cesa,


And sweetest in the gale is heard; 
Y más dulce se la oye en el temporal;
And sore must be the storm 
Y fiera ha de ser la tormenta
That could abash the little bird 
Que pudiera derribar al pequeño pájaro
That kept so many warm.
Que a tantos confortó.


I've heard it in the chilliest land, 
Yo lo he oído en las tierras más frías,
And on the strangest sea; 
Y en el más remoto de los mares;
Yet, never, in extremity, 
Pero nunca, pese a todo,
It asked a crumb of me.
Ni una migaja me pidió.

jueves, 24 de febrero de 2011

La reina de los trovadores

Iglesia de la Abadía
En el año 2001 tuve la suerte de participar en un congreso de la Asociación Internacional de Amigos de Thomas More, que se celebraba en la Abadía de Fontevraud, erigida a principios del siglo XII. En la actualidad funciona como Centro Cultural; allí me encontré con una vieja amiga.
En el centro del crucero de la restaurada iglesia de la abadía, y mirando hacia el ábside, hay cuatro tumbas de piedra policromada: la de Ricardo Corazón de León, junto a la de su esposa Isabel de Angulema; la del padre del primero, Enrique II Plantagenet y la de su cónyuge, Leonor de Aquitania (1122-1204); a ella la conozco desde hace tiempo.

Conocida como la Reina de los trovadores, por su gusto por la lírica provenzal y por su mecenazgo de distintos trovadores franceses, hace unos años escribí un artículo reuniendo toda la información que pude sobre sus tareas como promotora de la literatura del amor cortés en Inglaterra; allí marchó cuando contrajo matrimonio con un plantagenet, que reinaría en la isla y sobre las posesiones continentales de su esposa, como Enrique II.
Después de una vida llena de avatares (se casó en dos ocasiones; apoyó la rebelión de su hijo Ricardo contra su propio padre; fue recluida en una torre; consiguió la liberación de su hijo preso;...), decidió retirarse a la Abadía de Fontevraud y hacerse monja. 
Me ha surgido ahora la ocasión de publicar el citado artículo (que nunca vio la luz) y he vuelto a trabajar sobre esta reina, que reposa bajo la cúpula central, con los ojos cerrados y sosteniendo entre sus manos un libro de oraciones o, por qué no, algún romance cortés. En 1965, la prestigiosa historiadora francesa Régine Pernoud escribió una biografía de esta reina, intentando vislumbrar la verdadera historia de Leonor, entre tantos rumores que la presentaban como víctima (de su esposo) o verdugo (de la amante de éste), como provocadora y adúltera, o santa. En las páginas de Pernoud se descubre a una mujer fuerte, valiente, ambiciosa y extremadamente culta. Y si no tenéis ganas de leer este libro (o alguno de los que se publicaron en 2004, con ocasión de los 800 años de su muerte), siempre podéis ver una deliciosa película, El león de invierno (The Lion in Winter, Anthony Harvey, 1968), en la que la inolvidable Katharine Hepburn interpreta el papel de la reina, y Peter O'Toole, el de su "inquieto" esposo.


domingo, 26 de diciembre de 2010

En familia

Hoy, 26 de diciembre, se celebra el día de la Sagrada Familia y, por extensión, de todas las familias cristianas. Por este motivo, hemos rezado el Rosario todos juntos; bueno, casi todos: el pequeño estaba durmiendo la siesta; Elena andaba de un lado a otro jugando; y el mayor se ha ido, antes de terminar, a jugar un partido de fútbol. Así que nos hemos quedado la mamá, más tres, más el que escribe. 
El Rosario es, a priori, una oración larga y monótona: tras unas breves fórmulas iniciales, se rezan 50 avemarías, divididas en grupos de 10 que, a su vez, se inician con el Padrenuestro y terminan con el Gloria. Cada decena corresponde a lo que se llama un "misterio", esto es, un episodio en la vida de la Virgen María. Los misterios, que constituyen un resumen muy didáctico de la vida de la Madre de Dios, se dividen en 4 grupos: Gloriosos, Gozosos, Luminosos y Dolorosos. Según el día de la semana, se rezan unos u otros: Miércoles y Domingos, los primeros; Lunes y Sábados, los gozosos; los luminosos tocan los Jueves; dejando los últimos para los Martes y Viernes. A mí me gusta imaginarme, como en una película, cada uno de esas escenas. ¿Monótono? todo lo contrario.
Después de las 50 avemarías, se reza la letanía. Yo rezo la, así llamada, Lauretana, compuesta por una serie de alabanzas breves a la Virgen. Algunas tienen sabor al Antiguo Testamento ("Torre de David", "Arca de la Alianza"); otras son sencillas ("Madre Amable", "Causa de nuestra alegría"), poéticas ("Rosa mística", "Estrella de la mañana"), o consoladoras ("Reina de la familia").
Jaime (tercero por la derecha), hace un año. nos dibujó a todos
Cuando el Rosario se reza en familia, cada uno puede encargarse de un misterio; hoy ha sido divertido, pues todos querían dirigir las letanías. Desde hoy, rezaremos en familia el Rosario todos los Sábados (yo lo rezo a diario), para que quien quiera se apunte libremente.
Javier (a la izquierda de Jaime) no quiso ser menos

sábado, 4 de diciembre de 2010

La Virgen de Torreciudad

En un hermoso paraje cerca de la localidad de Barbastro (Huesca) se levanta el Santuario de Torreciudad, construído junto a la vieja hermita de la Virgen que da nombre al lugar. Os cuento una anécdota.
Una señora, madre familia, solía frecuentar el lugar; rezaba a la Virgen y solía charlar con un sacerdote que allí trabajaba. En una ocasión, este sacerdote tuvo que ausentarse del santuario, para pasar unos días en Francia. Decidió llevarse un vehículo y cruzar los Pirineos. Habitualmente, cogía el avión, pero, en aquella ocasión -y no sé el motivo- hizo el viaje en coche. De regreso en el santuario, y transcurridos unos días, se extrañó de que aquella señora no viniese a verle. Alguien le informó entonces de que, Esther (por ponerle algún nombre) no vendría más, porque había perdido la fe. El extrañado sacerdote decidió llamarla por teléfono.
Esther estaba destrozada: su hija, de apenas 20 años, había muerto días atrás en un accidente de tráfico. Durante la conversación telefónica, la madre explicó que su hija volvía de Francia en coche, con un chico que la acompañaba y que también había fallecido. Lo más doloroso para la madre era que la joven había salido despedida del vehículo y se había estrellado contra las rocas: "Mi hija", decía Esther, "ha muerto como un perro". Al conocer de la madre más detalles sobre el accidente, el sacerdote sintió una profunda conmoción y le pidió a Esther que lo escuchara un momento.
Cuando él mismo volvía de Francia en su último viaje, paró a desayunar en un restaurante de los Pirineos. Allí, coincidió con una pareja de la Guardia Civil que, sentados cerca de él, hablaban entre sí de un accidente automovilístico a pocos kilómetros de allí. El sacerdote no lo pudo evitar y les preguntó por el lugar exacto: los cuerpos estaban aún allí. Tras llegar al sitio, los servicios de urgencias atendían a una chica que yacía sobre unas rocas; el conductor había fallecido en el acto. El sacerdote se acercó a la muchacha y le dio la Extrema Unción sub conditione (bajo condición), esto es, si sobrevivía, la joven debería confesarse. No fue así, y al poco tiempo el juez decretó el levantamiento de los dos cadáveres.
La madre rompió a llorar al escuchar el relato del sacerdote. Ambos entendieron que aquella chica era la hija de Esther. Ella confesó entonces que, siempre que subía al santuario, le pedía a la Virgen, entre otras cosas, que ninguna de sus hijas (tenía más) muriera sin recibir los últimos sacramentos. Esther decidió que seguría subiendo a rezar ante la Virgen de Torreciudad.

lunes, 22 de noviembre de 2010

V Simposio San Josemaría y los jóvenes: para hacer cosas grandes (II)

(viene de http://eugenioolivares.blogspot.com/2010/11/v-simposio-san-josemaria-y-los-jovenes.html)
Por la tarde, los participantes pudimos asistir a la presentación (que no proyección) de la película There Be Dragons, del director Roland Joffé (La Misión, Los Gritos del Silencio, La Letra Escarlata), que se estrenará el año próximo en primavera.
Se trata de una cinta que, ambientada en la Guerra Civil española, cuenta la historia de dos amigos; uno de ellos es un joven sacerdote Josemaría Escrivá. No se trata de un biopict sobre el santo español, y mucho menos su biografía fílmica oficial. Joffé, agnóstico, se ha visto atraído por la figura de un hombre cuya vida, como la de muchos otros, se vio sacudida por el conflicto fratricida. Es una historia de amor, amistad y sacrificio coproducida entre USA, Argentina y España; ya veremos qué tal es.
Seguidamente, la pintora Marieta contó a los asitentes cómo es la vida de una artista que, viajando por el mundo, ha entregado su vida a Dios mediante el arte, viviendo al día y encontrando la alegría de jugárselo todo a una carta.
El momento del humor llegó cuando Diego Poole, Profesor Titular de Universidad, nos mostró el vídeo de sus actuaciones como payaso ante Juan Pablo II; haciéndose eco de las palabras de San Josemaría -que invitaba a todos a poner los cinco sentidos en la tarea que realizamos-, nos dijo que había que hacer el payaso "en serio", y dar clases sin "hacer el payaso".
También hubo carcajadas cuando el actor Santi Rodriguez (el frutero de una popular serie de televisión) narró sus aventuras en el mundo del espectáculo, sin dejar e ser cristiano y alegrando la vida a cuantos se ponían a tiro.
Un momento muy especial de la jornada llegó cuando don Julián Herranz, Cardenal, se subió al estrado. Sin perder la sonrisa ni un momento y, dirigiéndose muy especialmente a los más jóvenes, fue desgranando sus recuerdos de los veinte años durante los que convivió con San Josemaría en Roma, su amor al Papa (fuera el que fuese) y su desvelo constante por acercar a todos los hombres a Dios.

Se detuvo muy especialmente en Juan Pablo II, que en una ocasión le dijo: "a los jóvenes les gusta la verdad". También nos habló de Benedicto XVI, un gigante de la fe y la razón, y de su lucha titánica (pero alegre) en un mundo que parece haberse olvidado de Dios.
D. Antonio Luque, Vicario del Opus Dei en Andalucía oriental, clausuró el Simposio, emplazándonos para el ano 2012, cuando nos volveremos a reunir en Jaén.

Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!