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miércoles, 30 de julio de 2014

Las situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido el Este de Jerusalén (II)

El empeoramiento de la situación en Gaza es un recordatorio constante de la necesidad de alcanzar un alto el fuego de forma inmediata, para empezar así la negociación de una paz duradera. "La paz ha de traer innumerable beneficios para las personas de esta región, pero también para el resto del mundo,” añadió el Papa Francisco, "por lo que debe buscarse con resolución, aunque esto signifique que ambas partes tienen que hacer ciertos sacrificios." Es responsabilidad de la comunidad internacional comprometerse a fondo en la consecución de la paz, ayudando a que las partes implicadas en este terrible conflicto encuentren un principio de acuerdo, de forma que cese la violencia y miren al futuro con confianza los unos en los otros. 
Sr. Presidente, la Delegación de la Santa Sede reitera su mensaje: la violencia nunca compensa. La violencia sólo conducirá a más sufrimiento, devastación y muerte, e impedirá que la paz se haga realidad. La estrategia de la violencia puede contagiarse y hacerse incontrolable. Para poder combatir la violencia y sus consecuencias, tenemos que evitar acostumbrarnos a la matanza. En un tiempo en el que la brutalidad y la violación de los derechos humanos son hechos comunes, no debemos permanecer pasivos, sino reaccionar postivamente para mitigar este conflicto que a todos concierne. 
Los medios de comunicación deben dar a conocer –con justicia y sin tomar partido- la tragedia de todos los que están sufriendo en este conflicto, para facilitar así que se produzca un diálogo imparcial que reconozca los derechos de todos, respetando los legítimos intereses de la comunidad internacional, y se beneficie de la solidaridad de la comunidad internacional en sus esfuerzos de alcanzar la paz. Con la mirada puesta en el futuro, debe cesar el círculo vicioso de la venganza. Con la violencia, hombres y mujeres seguirán viviendo como enemigos y adversarios; con la paz, pueden vivir como hermanos y hermanas. (3) 
Gracias, sr. Presidente. 

(3) Palabras del Papa Francisco, Jardines del Vaticano, 8 junio 2014.

martes, 29 de julio de 2014

Las situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido el Este de Jerusalem

A propósito de la situación que se vive en Israel y Palestina, incluyo mi traducción (en dos entradas) de un texto publicado en la página web de la Santa Sede (http://www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/2014/documents/rc-seg-st-20140723_tomasi-situazione-gaza_en.html)

Silvano M. Tomasi
COMUNICADO DE S.E. EL ARZOBISPO SILVANO M. TOMASI, REPRESENTANTE PERMANENTE DE LA SANTA SEDE PARA LAS NACIONES UNIDAS Y OTRAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES EN GÉNOVA
Génova, Miércoles, 23 julio 2014

La situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido el Este de Jerusalem

Sr. Presidente, 
Mientras el número de personas muertas, heridas, y desplazadas de sus hogares sigue aumentando en el conflicto entre Israel y algunos grupos palestinos (particularmente en la franja de Gaza), la voz de la razón parece ahogarse por el estruendo de las armas. La violencia no nos llevará a ningún sitio, ni ahora ni en el futuro. Las injusticias y violaciones de los derechos humanos, en especial el derecho a la vida y a vivir en paz y seguridad, siembran semillas frescas de odio y resentimiento. Se consolida una cultura de la violencia, cuyos frutos son la destrucción y la muerte. No habrá vencedores en esta tragedia, solo más sufrimiento. La mayoría de las víctimas son civiles, aquellos que deberían ser protegidos por las leyes humanitarias internacionales. La O.N.U. calcula que aproximadamente un 70% de los palestinos muertos han sido civiles inocentes. Esto es tan intolerable como el lanzamiento indiscriminado de misiles sobre objetivos civiles en Israel. Las conciencias están paralizadas por el prolongado clima de violencia que pretende imponer una solución mediante la aniquilación del contrario. Sin embargo, la demonización del otro no elimina sus derechos. El camino hacia el futuro transcurre, más bien, por el reconocimiento de nuestra común condición humana. 
En su Peregrinación a Tierra Santa, el Papa Francisco reclamó que se pusiera fin a la inaceptable situación del conflicto israelí-palestino (1). "Por el bien de todos," dijo, "existe la necesidad de intensificar los esfuerzos e iniciativas encaminados a crear las condiciones para una paz estable basada en la justicia, en el reconocimiento de los derechos de cada individuo, y en la mutua seguridad. Ha llegado el momento de que cada uno encuentre el valor de ser generoso y creativo en el servicio del bien común; el valor para forjar una paz que se asiente sobre el reconocimiento -por parte de todos- del derecho de los dos estados a existir y vivir en paz y seguridad, dentro de fronteras reconocidas internacionalmente"(2). La aspiración legítima a la seguridad de una de las partes, y a unas condiciones de vida dignas por parte de la otra, con acceso a los medios normales de la existencia (como los medicamentos, el agua corriente y el empleo, por ejemplo), refleja un derecho humano fundamental, sin el cual es muy difícil conservar la paz. 
(...)

(1) Discurso del papa Francisco en Belén, 25 mayo 2014. 
(2) Ibid.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Dostoievsky, Holbein y el Papa


Leyendo Lumen Fidei (La luz de la fe), la primera encíclica del Papa Francisco (aunque como él mismo aclara, Benedicto XVI la había prácticamente finalizado), me he encontrado con una referencia que me ha conmovido: 
«F. M. Dostoievski, en su obra El idiota, hace decir al protagonista, el príncipe Myskin, a la vista del cuadro de Cristo muerto en el sepulcro, obra de Hans Holbein el Joven: "Un cuadro así podría incluso hacer perder la fe a alguno". En efecto, el cuadro representa con crudeza los efectos devastadores de la muerte en el cuerpo de Cristo. Y, sin embargo, precisamente en la contemplación de la muerte de Jesús, la fe se refuerza y recibe una luz resplandeciente, cuando se revela como fe en su amor indefectible por nosotros, que es capaz de llegar hasta la muerte para salvarnos. En este amor, que no se ha sustraído a la muerte para manifestar cuánto me ama, es posible creer; su totalidad vence cualquier suspicacia y nos permite confiarnos plenamente en Cristo».
Nada me queda que añadir, salvo algunos datos marginales:
Dostoievsky (1821-1881) publicó El idiota entre 1868 y 1869.
Holbein pintó Cristo muerto en el sepulcro (30.5 cm x 200 cm) entre 1520-1522.
Jesús de Nazareth murió bajo el poder de Poncio Pilato en el año 29 de nuestra era -y resucitó al tercer día.
Hoy la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Mi quinto Papa

Nací durante el pontificado de Pablo VI, a quien recuerdo haber visto por televisión rezando el Via Crucis un Viernes Santo; pero claro, eso lo digo ahora: en su momento me parecía estar viendo alguna película de romanos. 
Luego vino aquel hombre de mirada amable, que estuvo tan poco tiempo como Papa y al que -decían muchos- habían asesinado. Eso me hizo prestar un poco de atención, porque sonaba a historia tenebrosa. Pero yo estaba ya con los Ramones. Por eso, cuando el eslavo de ojos rasgados y rostro redondo se asomó al balcón que da a la plaza de San Pedro y dijo aquello de Abrid las puertas a Cristo, yo estaba fuera de juego.
Pero Juan Pablo II tuvo un pontificado largo, tan largo que me dio tiempo a mí a abrirle las puertas a Cristo (sin dejar de oír a los Ramones, que conste). Un hombre anciano, con una voz casi imperceptible, derritiéndose como un cirio. Y recuerdo que alguien me comentaba, con cierta indignación, que aquel hombre encorvado y tembloroso debería ceder su puesto, pues aquello era algo lamentable. 
Por eso me ha producido a mí cierta indignación escuchar a quienes han voceado, ante la renuncia de Benedicto XVI, que este Papa se quitaba de enmedio y que debería, a su juicio, seguir al pie del cañón, como su antecesor. Y es que siempre se puede decir algo: si uno bebe, es un bebedor; si no, un puritano.
Confieso mi particular sintonía con Benedicto XVI, y creo haber leído casi todo lo publicado por él durante su pontificado. Me entusiasma su modo de argumentar, su uso de las fuentes bibliográficas y sus opiniones, siempre tan contrastadas. Por eso, también confieso que sentí cierta tristeza al enterarme de su renuncia, pues estoy convencido de que es una de las cabezas más privilegiadas de este sigo XXI. Me consuela saber que seguirá escribiendo.
Hoy, frente al televisor desde las 18'15 he estado pendiente de la chimenea. Luego han llegado mis hijos y mi mujer; los pequeños por allí incordiando. Me voy a acordar siempre de este día y de la aparición del Papa argentino, cuyo nombre (Francisco I) me  ha recordado al de cierto monarca francés que dio mucha guerra al Emperador Carlos. Hemos rezado por él, en comunión con toda la Iglesia, y hemos inclinado la cabeza para recibir del nuevo Pontífice la bendición Urbi et Orbe, desde la urbe al orbe entero, desde Roma con amor. 
Y estoy deseoso de que empiece a publicar.

Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!