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viernes, 19 de noviembre de 2010

El día de San Crispín

Mi agenda me dice que hoy se celebra el día de san Crispín; y también el de su hermano san Crispiano. Los dos eran romanos, los dos eran zapateros, los dos fueron martirizados en el siglo III. En realidad, parece que su fiesta se celebra el 25 de octubre, pero hoy me apetece escribir sobre ellos. Y más que sobre ellos, sobre Crispín; por dos motivos.
El primero es que nunca he conocido a nadie que se llamara así, con la excepción de uno de mis personajes de ficción favoritos: el joven y simpático escudero del Capitán Trueno.

El segundo motivo es que la Batalla de Azincourt (o Agincourt) tuvo lugar el 25 de octubre de 1415, fiesta de san Crispín y Crispìniano. Al mando de Enrique (Harry), las tropas inglesas masacraron a los franceses. Shakespeare, en la segunda parte de Henry Vth, nos cuenta que el monarca inglés se dirigió a sus cansadas tropas antes de la batalla, con un discurso en el que menciona al santo del día.


En la película Enrique V (Henry Vth, 1989), dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh, el momento de la arenga de Harry a sus hombres (ataviado en rojo y azul, los colores Plantagenet) me resulta particularmente emocionante ("We few, we happy few, we band of brothers"). Disfrutadlo.

En la película homónima de 1944, dirigida y protagonizada por Sir Laurence Olivier, el discurso quizás pierde la fuerza de una arenga a la multitud. Es más contenido, como si Enrique lo pronunciara en el Parlamento. También merece la pena.


domingo, 30 de mayo de 2010

"El último combate" del Capitán Trueno (2)

Como conejo de la chistera, Esclaramonda aparece junto al "Capi", herido de muerte, vinculando la histora con Montsegur, los cátaros y el Grial, del que se dice ella era la guardiana. Parece ser que Esclaramonda de Foix era cátara y estuvo, dice Ricard Ferrándiz (guionista de la aventura), en Montsegur “según la leyenda”. Desconozco la fuente usada, aunque es verdad el padre de esta dama era señor de Montsegur, entre otros feudos. Un giro danbrowniano que busca hacer la historia más comercial, pero que a mí me deja estupefacto. Por supuesto, no faltan templarios en esta aventura, metidos con calzador, eso sí. Y es que por ahí van los tiros, señores. Hace ya unos cuantos años que vengo oyendo hablar de la película del "Capi", Thunder Captain parece que se va a llamar: en ella, según algunos rumores, también se trata el tema griálico.

Y como no podía ser de otro modo, en un relato de cátaros, griales y templarios el malvado es un ¡inquisidor! Un ser despreciable, capaz de todo tipo de crueldades, mentiroso, traidor, fanático, que repite cada dos por tres aquel grito que llevó a los cruzados a Tierra Santa: ¡Dios lo quiere! Difícil sería buscar entre los enemigos clásicos de Trueno, un ser tan despreciable; quizá el malvado Cavallari o el conde Kraffa. Por ello, la carga ideológica de la historia de Ferrándiz, la coloca más cerca de los lances del falangista Roberto Alcázar -pero a la inversa-.
En fin, un Capitán Trueno que mata (con vistosas salpicaduras de sangre), apoya a herejes (pese a su condición de cruzado) y cuyo temperamento es más bien anodino (nunca bromea con sus compañeros), por no decir que aburrido. Y que a nadie se le ocurra que va a gritar aquello de "¡Santiago y cierra España!", como también hacía el Guerrero del Antifaz.
Pese a que siempre preferí a Trueno antes que a El Jabato, tengo que decir que los dos últimos álbumes publicados de este héroe ibero, para conmemorar el 50 aniversario de su aparición ("La hermandad de la espada" (2008) y "El tirano de Rakhum" (2010)) me han gustado más. Y es que como dice José Revilla, guionista e ilustrador de ambos: "El Jabato es así y a los aficionados nos gusta tal cual.[...] Yo jamás traicionaré el espíritu de El Jabato".
Me parece que Ferrándiz podría seguir su ejemplo, y dejarse de gaitas celtas, griales manoseados y cátaros acatarrados.

sábado, 29 de mayo de 2010

"El último combate" de El Capitán Trueno (1)

Reconozco que no me pilló por sorpresa. Me refiero a que tenía mis dudas sobre este Capitán Trueno, versión 2010, que Ediciones B ha sacado al mercado hace unos meses. Por lo que he podido ver, tampoco ha gustado demasiado a los seguidores del personaje (un botón de muestra: http://thelonefreaker.blogspot.com/2010/04/el-ultimo-combate-la-ultima-oportunidad.html).
No me gustan los dibujos de Joan Boix: los personajes parecen como engarrotados, y trueno, en los primeros planos, parece tener siempre la misma expresión facial; sólo en las viñetas en las que Boix imita a Ambrós (el dibujante clásico de este personaje), el lector encuentra algo de consuelo.
Pero lo que más me decepciona de este álbum es la concepción del personaje, un héroe que, como Beowulf, se encuentra en el otoño de su vida. Para tal fin, Trueno luce unas canas a lo Stewart Granger, a ambos lados de su cabellera; gracias a Dios, no tiene entradas. Igualmente, Crispín -el mozalbete de las antiguas aventuras- ahora es cuarentón, está felizmente casado y es padre de un niño. Lo que no me explico es ¡que lleva el mismo atuendo de paje que llevaba cuando púber! Goliath, el fortachón del trío, se limita a ser eso, un peso pesado, pero sin esa hambre voraz que definía tan bien su personalidad. Eso sí, también necesita un tinte para su canosa cabellera. En fin, que no entiendo la necesidad de ubicar la historia en un momento tardío en la vida del héroe, cuando podíamos haber visto a Trueno en todo su esplendor.
Es muy extraño, raro más bien, que no haya mujeres en esta aventura. Se nos dice que Sigrid, la hermosa nórdica prometida del caballero, murió en un estúpido accidente ilustrado en doce viñetas. La ausencia de Sigrid priva a la historia de esa saludable tensión erótica que generaba la relación entre un caballero y una "imponente sueca", con la que nunca se propasaba. La mujer de Crispín aparece fugazmente, en planos secundarios. Sólo al final de la historia, encontramos una aparición angelical femenina que, como Morgana hace con el Rey Arturo, indica el lugar en el que el Capitán ha de reposar en paz (hasta la próxima aventura, si ésta tuviera un mínimo de éxito). El nombre de esta dama es Esclaramonda de Foix, de quien se dice es una figura de la mitología occitana, aunque se precisa que nació en 1155 -¿una figura mítica con fecha de nacimiento? me lo expliquen-. En realidad, Esclaramonda era hija de Roger IV de Foix y casó con Jaume II de Mallorca en 1275 (o sea, con 120 años, según la fecha de nacimiento que aporta la historieta). Manolete, si no sabes torear pa' qué te metes. (continuará)

Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!