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miércoles, 30 de julio de 2014

Las situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido el Este de Jerusalén (II)

El empeoramiento de la situación en Gaza es un recordatorio constante de la necesidad de alcanzar un alto el fuego de forma inmediata, para empezar así la negociación de una paz duradera. "La paz ha de traer innumerable beneficios para las personas de esta región, pero también para el resto del mundo,” añadió el Papa Francisco, "por lo que debe buscarse con resolución, aunque esto signifique que ambas partes tienen que hacer ciertos sacrificios." Es responsabilidad de la comunidad internacional comprometerse a fondo en la consecución de la paz, ayudando a que las partes implicadas en este terrible conflicto encuentren un principio de acuerdo, de forma que cese la violencia y miren al futuro con confianza los unos en los otros. 
Sr. Presidente, la Delegación de la Santa Sede reitera su mensaje: la violencia nunca compensa. La violencia sólo conducirá a más sufrimiento, devastación y muerte, e impedirá que la paz se haga realidad. La estrategia de la violencia puede contagiarse y hacerse incontrolable. Para poder combatir la violencia y sus consecuencias, tenemos que evitar acostumbrarnos a la matanza. En un tiempo en el que la brutalidad y la violación de los derechos humanos son hechos comunes, no debemos permanecer pasivos, sino reaccionar postivamente para mitigar este conflicto que a todos concierne. 
Los medios de comunicación deben dar a conocer –con justicia y sin tomar partido- la tragedia de todos los que están sufriendo en este conflicto, para facilitar así que se produzca un diálogo imparcial que reconozca los derechos de todos, respetando los legítimos intereses de la comunidad internacional, y se beneficie de la solidaridad de la comunidad internacional en sus esfuerzos de alcanzar la paz. Con la mirada puesta en el futuro, debe cesar el círculo vicioso de la venganza. Con la violencia, hombres y mujeres seguirán viviendo como enemigos y adversarios; con la paz, pueden vivir como hermanos y hermanas. (3) 
Gracias, sr. Presidente. 

(3) Palabras del Papa Francisco, Jardines del Vaticano, 8 junio 2014.

martes, 29 de julio de 2014

Las situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido el Este de Jerusalem

A propósito de la situación que se vive en Israel y Palestina, incluyo mi traducción (en dos entradas) de un texto publicado en la página web de la Santa Sede (http://www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/2014/documents/rc-seg-st-20140723_tomasi-situazione-gaza_en.html)

Silvano M. Tomasi
COMUNICADO DE S.E. EL ARZOBISPO SILVANO M. TOMASI, REPRESENTANTE PERMANENTE DE LA SANTA SEDE PARA LAS NACIONES UNIDAS Y OTRAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES EN GÉNOVA
Génova, Miércoles, 23 julio 2014

La situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido el Este de Jerusalem

Sr. Presidente, 
Mientras el número de personas muertas, heridas, y desplazadas de sus hogares sigue aumentando en el conflicto entre Israel y algunos grupos palestinos (particularmente en la franja de Gaza), la voz de la razón parece ahogarse por el estruendo de las armas. La violencia no nos llevará a ningún sitio, ni ahora ni en el futuro. Las injusticias y violaciones de los derechos humanos, en especial el derecho a la vida y a vivir en paz y seguridad, siembran semillas frescas de odio y resentimiento. Se consolida una cultura de la violencia, cuyos frutos son la destrucción y la muerte. No habrá vencedores en esta tragedia, solo más sufrimiento. La mayoría de las víctimas son civiles, aquellos que deberían ser protegidos por las leyes humanitarias internacionales. La O.N.U. calcula que aproximadamente un 70% de los palestinos muertos han sido civiles inocentes. Esto es tan intolerable como el lanzamiento indiscriminado de misiles sobre objetivos civiles en Israel. Las conciencias están paralizadas por el prolongado clima de violencia que pretende imponer una solución mediante la aniquilación del contrario. Sin embargo, la demonización del otro no elimina sus derechos. El camino hacia el futuro transcurre, más bien, por el reconocimiento de nuestra común condición humana. 
En su Peregrinación a Tierra Santa, el Papa Francisco reclamó que se pusiera fin a la inaceptable situación del conflicto israelí-palestino (1). "Por el bien de todos," dijo, "existe la necesidad de intensificar los esfuerzos e iniciativas encaminados a crear las condiciones para una paz estable basada en la justicia, en el reconocimiento de los derechos de cada individuo, y en la mutua seguridad. Ha llegado el momento de que cada uno encuentre el valor de ser generoso y creativo en el servicio del bien común; el valor para forjar una paz que se asiente sobre el reconocimiento -por parte de todos- del derecho de los dos estados a existir y vivir en paz y seguridad, dentro de fronteras reconocidas internacionalmente"(2). La aspiración legítima a la seguridad de una de las partes, y a unas condiciones de vida dignas por parte de la otra, con acceso a los medios normales de la existencia (como los medicamentos, el agua corriente y el empleo, por ejemplo), refleja un derecho humano fundamental, sin el cual es muy difícil conservar la paz. 
(...)

(1) Discurso del papa Francisco en Belén, 25 mayo 2014. 
(2) Ibid.

jueves, 27 de marzo de 2014

Adoro reciclar

Voy a traducir una noticia que me ha llegado hoy, publicada en la edición online de un diario británico (http://www.telegraph.co.uk/health/healthnews/10717566/Aborted-babies-incinerated-to-heat-UK-hospitals.html)

Bebes abortados fueron incinerados para caldear hospitales del Reino Unido.
Los restos de más de 15.000 bebés fueron incinerados como "residuos clínicos" en hospitales británicos, algunos de estos restos fueron usados en plantas de reciclaje de las llamadas "de basura a energía".
Una reciente investigación ha sacado a la luz que los cuerpos de miles de bebes abortados fueron incinerados como residuos clínicos; algunos llegaron a usarse para caldear hospitales.
Al menos diez hospitales han admitido que quemaron restos fetales junto a otros desperdicios; dos más usaron los cuerpos en plantas de de reciclaje "de basura a energía", donde se genera energía para la calefacción.
Dan Poulter
La pasada noche, el Departamento de Sanidad emitió una prohibición inmediata de esta práctica, calificada como "absolutamente inaceptable" por el Ministro de Sanidad, Dr Dan Poulter.

Sólo en los últimos dos años, al menos 15.000 fetos fueron incinerados en 27 complejos hospitalarios del Reino Unido, según se muestra en los informes de un programa del Canal 4.

El citado programa -que se emitirá esta noche- ha descubierto que aquellos padres que perdían sus bebes en las primeras semanas de gestación eran frecuentemente tratados sin miramientos. Además, no se les consultaba sobre el destino que querían para los fetos.

Todo esto me parece una hipocresía. Si la legislación permite el aborto, aduciendo un derecho de la madre sobre un ser que no es humano (me lo expliquen), ¿qué sentido tiene escandalizarse porque se incinere al feto (carne), junto con otros residuos clínicos? Tiene su lógica; me refiero a que junto a vendas, plásticos, látex, etc, habrá también restos orgánicos de personas, resultado de operaciones y demás. Entonces, lo mismo que incineramos tejido enfermo, pues también un feto. Y ya puestos, ¿no es más que razonable reciclar estos residuos y conseguir que las personas disfruten de la calefacción?
La irracionalidad finge ser racional e incurre en contradicciones.

martes, 4 de junio de 2013

La iniciativa europea "One of Us" (www.unodenosotros.eu) es un impulso legislativo promovido por ciudadanos y políticos de toda Europa que aspira as conseguir que la Unión Europea reconozca al embrión humano como "uno de nosotros", esto es, un ser humano y, por tanto, alguien dotado de dignidad y merecedor de la protección y el amparo jurídico de las leyes. Y mientras escribo esto, tengo la misma sensación que si estuviera defendiendo la abolición de la esclavitud (tan bien argumentada por los esclavistas), o el fin de cualquier discriminación por motivos de raza, religión o sexo.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reconocido el respeto que merece la dignidad humana desde el momento de la concepción, en una histórica sentencia de 18 de octubre de 2011. El Tribunal reconoce que debe considerarse embrión humano todo óvulo humano a partir de la fecundación y, en consecuencia, ningún método que implique su destrucción puede ser patentado.

"El objetivo de esta Iniciativa Ciudadana Europea es obtener el compromiso de la Unión en todos estos campos de no consentir ni financiar acciones que presupongan o favorezcan la destrucción de embriones humanos, así como de establecer los instrumentos adecuados de control sobre la utilización de los fondos concedidos con la finalidad de garantizar que éstos no son empleados para atentar contra la vida humana".

Si participas de esta opinión, date una vuelta por http://www.oneofus.eu/es/, haz click en "firma" y deja huella; yo ya lo he hecho. Se necesitan un millón de firmas para que esta iniciativa siga adelante en el Parlamento Europeo y en la Comisión. Hasta la fecha, ya se han conseguido más de 400.000 en siete países de la Unión Europea: Francia, España, Alemania, Polonia, Italia, Reino Unido y Hungría.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Muchas felicidades a todos los que seguís este blog, a los que arrivéis aquí por accidente y a los que lo consultáis de vez en cuando. Haced un hueco a Jesús niño en vuestro corazón, pero luego no le invitéis a marcharse.
Edward Burne-Jones, "La Estrella de Belén"
Cuando alguien le preguntó al autor del cuadro si creía en la realidad de lo que había pintado, él respondió: “es demasiado hermoso como para no ser cierto”. La belleza sosiega, conforta, inspira, eleva, y nunca decepciona. Porque la belleza auténtica es Dios.
¿Tienes algo hermoso para poner a los pies del Niño?
Feliz Navidad.

martes, 11 de diciembre de 2012

Aniversario

Hoy hace 19 años que me casé y miro a mi futuro con optimismo. No soy, en modo alguno, el mejor de los esposos, pero me conformo con mirarla a ella y ver que sigue sonriendo con lo que hago o con lo que digo. Esto, obviamente, es una simplificación de mis aspiraciones por mejorar mi vida matrimonial, aspiraciones que -en otra maravillosa simplificación- se resumen en que ella esté contenta.
En ocasiones, viviría la vida de un soltero (pero entonces, tarde o temprano, sería un "solterón"); otras me gustaría conducir una vespa y no un monovolumen familiar lleno de pasajeros, pero sé que me equivocaría de dirección en el primer cruce; y hay algún día en el que me levantaría y me iría a trabajar sin tener que preparar desayunos, sin decir palabra y sin organizar quién va a recoger a los niños del cole, pero de seguro que, esa noche, al volver a casa, no haría otra cosa que contar (por enésima vez) los cd's y dvd's en la estantería. ¿Y cuántas veces desearía no tener que pensar en cómo hacer para que este hijo conserve la beca, aquel otro apruebe las matemáticas y la niña pequeña deje los juguetes recogidos? Muchas. Pero entonces estaría obsesionado porque se ha roto el grifo, o porque tengo que llevar el coche a revisión, o porque se ha estropeado la impresora.
Y vuelvo a mi esposa, para confesar que no me gustan ni la música que escucha, ni las películas que ve. Me da igual que llueva o haga sol, mientras que ella disfruta con un día despejado. Sé -porque me lo ha dicho- que le disgusta que fume en pipa, coleccione "plásticos" y vea películas de terror. Mientras que ella sueña con viajar por el mundo, yo no saldría de la Biblioteca Británica. Y, si la espero en esta mesa de un restaurante para almorzar, sé que ella buscará otra distinta. Pero cuando cierro los ojos por la noche, o al oírla poner la secadora, o cuando se queda dormida a mitad de alguna película, o al verla llegar del trabajo, ... sé que yo estoy donde tengo que estar, como el acento sobre la vocal, como la foto en el marco, como el bordado en la tela. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Salirse del guión

Algunas veces sucede que los actores se salen del guión, esto es, que dicen algo que no está en su papel. Así ha sucedido con el británico Rupert Everett. Resulta que en una entrevista publicada el Domingo en el Sunday Times Magazine, este actor homosexual dijo a las claras que: "No se me ocurre nada peor que ser educado por dos papás gays".
Everett se convirtió en modelo para muchos cuando hace unos 20 años se decidió a declarar públicamente su homosexualidad. Es probable que -a juzgar por el comunicado emitido por el GLAAD (Asociación de gays y lesbianas contra la difamación)- el actor haya dejado de ser un punto de referencia para este colectivo. En realidad, él dice no ser parte de ninguna comunidad, más que la humana.
Me han parecido interesantes las palabras de este actor, además de por lo que dicen en sí sobre la necesidad de tener un padre y una madre, por mostrar abiertamente que hay muchos homosexuales que no siguen el guión oficial de las asociaciones, colectivos y grupos gays.
Las palabras de Everett, obviamente, no hacen referencia a su propia infancia: él fue educado por una madre y un padre.

viernes, 17 de agosto de 2012

Homilía en el dia de la Asunción

Interrumpo mi paréntesis estival para incluir unas palabras de Benedicto XVI, extraídas de su homilía en el día de la Asunción de la Virgen, el pasado 15 de agosto. La traducción es mía:



No sólo en Dios hay lugar para el hombre, sino que en el hombre hay lugar para Dios. Esto lo vemos también en María, el Arca Santa que porta la presencia de Dios. En nosotros hay lugar para Dios, y esta presencia de Dios en nosotros, tan importante para iluminar el mundo en su tristeza, sus problemas, esta presencia se realiza en la fe: la fe abre las puertas de nuestro ser para que Dios entre en nosotros, para que Dios pueda ser la fuerza que da la vida y el rumbo a nuestro ser. Hay un lugar en nosotros, vamos a abrirlo como hizo María, diciendo: "Hágase su voluntad, yo soy la esclava del Señor". Al abrirnos a Dios, nada perdemos. Por el contrario, nuestra vida se hace grande y rica.




viernes, 18 de mayo de 2012

Like Dandelion Dust (2009)

No soy de lágrima fácil. Bueno, según: recuerdo que me conmoví profundamente al ver La Pasión de Mel Gibson, y que por lo demás algunas canciones me producen cierta humedad ocular. El caso es que anoche vi una una película que me dio de lleno en el centro de los afectos.
Like Dandelion Dust (Jon Gunn, 2009) es una película americana que no se ha estrenado en nuestro país, y ha tenido muy poca difusión en Europa (por TV o DVD, a lo sumo). ¿El motivo? A la productora alguien le ha puesto la etiqueta de "cristiana". En USA no importa demasiado: puedes ser de la cienciología, mormón o de los Odinistas, que lo mismo da. Eso sí, en la vieja Europa, abrumada por su complejo de culpa por haber exportado la fe al mundo entero, estas cosas no caen bien. 
A lo que iba -que me vengo arriba-. La película no hace, en modo alguno, apología del cristianismo, a no ser que la negativa a abortar de una de las protagonistas -que se menciona de pasada- se considere propia de la ideología cristiana, cosa que afortunadamente no es cierta. 
Mira Sorvino, la madre biológica
Se nos cuenta la historia de dos familias, a la que el destino les juega una mala pasada. La primera está compuesta por un matrimonio de clase media alta (bastante "pijos", vamos), que tienen un precioso niño de 7 años al que adoran. La otra es, en realidad, una familia en proyecto. El hombre es un alcohólico que ha pasado 7 años en prisión, condenado por malos tratos a su mujer. Tras salir de la cárcel se reúne con su mujer, con el firme deseo de rehacer su vida juntos. No tienen muchos medios, pero él encuentra trabajo pronto y lleva siete años sin tomar. Ella le confiesa entonces que, a poco de su marcha a cumplir condena, se dio cuenta de su embarazo: no viéndose capacitada para educar a un hijo sin un padre, y no queriendo abortar, se decide a darlo en adopción. Y en este punto, volvemos al matrimonio estupendo y a su maravilloso hijo, que resulta ser el niño cedido. El padre biológico, cuya firma fue falsificada para dar al bebé, quiere recuperarlo a toda costa. Y la ley le da la razón.
Barry Pepper, el padre biológico
La película toca temas delicados como la violencia doméstica, la paternidad, el amor en la familia, el alcoholismo,...Pero, para mí, desde el principio, y como padre de seis hijos, el interrogante era: ¿son los hijos un derecho de los padres?
No os la perdáis.

domingo, 2 de octubre de 2011

Un día con Benigno Blanco (1-10-2011)

De izquierda a derecha: Jesús Trillo-Figueroa, Ricardo Ugarte y Benigno Blanco.
Se celebró ayer en Jaén la VIII Jornada de Estudio, "Ciudadanía y Valores", a la que asistieron unas setenta personas de todas las edades, entre las que me encontraba yo.
Estaban invitados dos ponentes: Benigno Blanco (abogado y Presidente del Foro Español de la Familia) y Jesús Trillo-Figueroa (Abogado del Estado y escritor). El segundo habló de temas tan interesantes como el derecho a la libertad religiosa, el laicismo, o la democracia; pero es del primero de quien quiero contaros algo, con el permiso del señor Trillo-Figueroa.
Benigno Blanco tiene 54 años y su nombre me recuerda a un siniestro personaje que se llama como él: Benny Blanco, un hampón que aparece en la película Atrapado por su Pasado (Carlito's Way, 1993); tendría que habérselo dicho. 
Benigno es de mediana estatura, mirada inteligente y fumador (cuando puede). Pocas veces he escuchado a un orador como él: su discurso es fluído, preciso, coherente y fácil de seguir. Serio, muy serio, pero enormemente ocurrente, intercalando en su torrente verbal referencias cómicas, irónicas o, simplemente, algún que otro taco muy a propósito. 
Ayer nos habló de la razón, la fe, el diálogo y el amor, y todo eso para abordar el tema central: ¿Está en crisis la familia?
Me alegró comprobar que, al igual que yo, Benigno opina que no es la familia la que está en crisis, sino el ser humano. Por eso hay crisis económica, de valores, demográfica, de la educación,...hasta el Real Madrid está en crisis. La (post(post(post(post)))) modernidad voceó su desconfianza en la razón y, por ende, renunció a conocer la verdad de las cosas. Esa búsqueda (obligatoria) que ha definido a la cultura occidental, perfecta fusión de la tradición helenística y judeo-cristiana, fue desechada como tarea estéril. La verdad sobre el hombre, creado por un Ser inteligente y no fruto del azar, no puede ser aprehendida o no existe. El diálogo, herramienta para buscar la verdad, se ha convertido en instrumento para la confrontación, la imposición, la demagogia o la charlatanería.
La familia, basada en la unión entre un hombre y una mujer (una realidad humana, anterior al cristianismo, y santificada por éste como el ámbito más apropiado para que el hombre viva y desarrolle su sexualidad) se cuestiona en su tipología y sus fines: el amor entre los cónyuges y la fecundidad.
Por eso, es necesario defender sin complejos a la familia como institución de derecho natural, mostrando a las claras -abiertamente- la felicidad que acarrea para el ser humano vivir en familia (base de la sociedad), superando egoísmos, manías o, incluso, patologías. Así, cada uno en su ámbito, puede hablar de esta institución como un bien al que no debemos renunciar, algo que implica esforzarnos por adquirir "explicaderas" que nos permitan dar razón de nuestro modo de vida que (no nos engañemos) sigue siendo el que la práctica mayoría de los seres humanos elige libremente. Puede ayudarnos en esta tarea integrarnos en asociaciones, promoverlas nosotros, orientadas a devolver a la familia su verdadera y racional naturaleza.
Siempre hay alguno que se distrae...

martes, 6 de septiembre de 2011

Eutanasia y Maquiavelo

Indudablemente, detrás de la defensa de la eutanasia hay también una manifiesta motivación económica, dado que ésta supone un ahorro considerable. Sin embargo, dudo que este dato -incluso en épocas de crisis- ayude a presentar esta práctica como un bien para la sociedad: hay en todos nosotros una respuesta instintiva que tiende a poner a las personas antes que el dinero. Hay otra razón más poderosa y más convincente: el trasplante de órganos. ¿Acaso no sería razonable poner fin a una existencia dolorosa, cuando los órganos pueden reutilizarse para dar la vida a otra persona? Esto ya está pasando.
Hace nueve años la eutanasia fue legalizada en Bélgica. En este país  los órganos de personas víctimas de la eutanasia son usados para el trasplante. Parece ser que los pulmones, por ejemplo, de un eutanasiado están en mejores condiciones que los de otros donantes: "Por contra -se lee en un artículo publicado a principios de año por unos doctores de Lovaina- los donantes por eutanasia no sufren una fase agónica antes de la parada circulatoria, como es el caso en donantes muertos por hipoxemia o por shock cardiogénico o hipovolémico". En suma, son mejores los órganos del eutanasiado. El citado artículo pone el vello de punta: se llega a describir cómo hay doctores que, en aras de salvar otra vida, son presionados para practicar la eutanasia a enfermos.
Esta presión puede ser también ejercida sobre los propios pacientes. El miedo a ser una carga, a no recibir los cuidados paliativos necesarios o incluso el sentimiento de culpa por retener "egoístamente" unos órganos que podrían dar la vida a otro ser humano, pueden hacer que estos pacientes opten por elegir "libremente" la muerte.
Creo que no es necesario aclarar que no estoy en contra de los trasplantes, siempre que cumplan todos los requisitos éticos. Pero una cosa ha de quedar clara, ¿acaso no es un pilar del mundo civilizado que el fin (por loable que sea) nunca justifica los medios? 

sábado, 25 de junio de 2011

Compasión para todos

En ocasiones veo Westerns,... de buenos contra malos. Tanto los unos como los otros van sobre sus caballos, animales fieles, de gran nobleza, que esperan pacientemente a las puertas del Saloon a que su dueño se tome un whisky, juegue una partida de poker, y la líe.
Pero sucede a veces que la suerte del noble bruto es adversa y, en alguna frenética galopada, se fractura una de las patas; sin remisión, el animal está condenado a una dolorosa muerte. El protocolo que se sigue es sobradamente conocido. No hay lugar para una falsa pena que sería cruel para el animal: el vaquero, con rostro resignado, saca su revólver, apunta al animal y, con un disparo certero y a corta distancia, pone fin al sufrimiento de la bestia. La audiencia entiende la acción del jinete, pues es un acto de compasión.
Mi abuela materna tenía en su casa una perrita negra (bastante fea), que se llamaba Sandra. No recuerdo haber tenido trato alguno con ella, ni para bien ni para mal. Lo que sí recuerdo es que, al final de sus días, llena de achaques y sin apenas poder moverse, mis tíos pensaron en el modo de poner fin a la penosa vida de Sandra. Y yo me oponía, me daba pena. Me parecía una crueldad "pegarle un tiro" -como decía el marido de mi tía, criado en una casa-cuartel de la Benemérita-, o "echarle un 'higuillo'", o sea, una bola de carne con estricnina para matar perros. Al final Sandra sin ayuda, aunque entiendo que, de otra forma, sacrificar a la perrita hubiera sido la solución más apropiada.
Estos días leo en la prensa que el gobierno se apresura a poner en marcha una ley llamada de "la muerte digna". Aún en fase parlamentaria, se ve que hay prisa por que esta ley esté servida, antes de que los españoles y las españolas les cerremos el chiringuito. Dª Leire Pajín, ministra de Sanidad, ha hecho un comentario que me ha traído a la memoria los recuerdos anteriores: "Desde el respeto profundo a todo el mundo, creo que no hay nada más humanitario, incluso más caritativo, que mitigar el dolor y el sufrimiento de una persona en los últimos días de su vida".
Señora Pajín, con todos mis respetos hacia usted (que no hacia este planteamiento), matar a un caballo o a un perro para acabar con su sufrimiento es humanitario y compasivo. Pero matar a un ser humano es otra cosa.

lunes, 7 de marzo de 2011

El muchacho y la muerte

Creo que no tiene sentido decir que alguien "está muerto", para indicar lo contrario de "estar vivo". Lo segundo, como "estar cansado", "estar contento" o "estar enfermo", indica un estado del hombre, con una duración mayor o menor. La muerte, por contra, no es un estado, sino un hecho puntual que determina el final de la vida de un hombre, como el nacimiento marca su inicio.
Anoche murió un compañero de clase de mi hijo mayor. Tenía casi 17 años; tenía los ojos azules; tenía una novia guapa; tenía gracia; y tenía una moto...
La muerte es grosera, porque nunca viene invitada. Y cuando se va, da un portazo, que resuena en nuestros oídos un tiempo, y luego se olvida, hasta que lo oímos de nuevo.
La muerte es grosera, porque muestra a las madres sin maquillar, con todos sus años encima; porque muestra a los padres llorando como niños, con todas sus debilidades.
La muerte es grosera, porque se lleva a un muchacho de su cama, de su pijama, de sus libros, de sus zapatillas de deporte, de su cepillo de dientes, y los deja ante nuestros ojos, para que sepamos que él ya no está.
Pero lo peor de todo es que la muerte, con su parafernalia mórbida, nos seduce a pensar que es un estado del hombre, con una duración infinita. El tanatorio, el féretro, el coche fúnebre, los de la funeraria -mal afeitados, con su duelo de quitaypón-, las horribles coronas de flores, los pésames interminables; todo eso (el protocolo de la muerte) puede ocultar esa otra realidad, grabada como anhelo en el fondo de nuestra alma: que el hombre muere para nacer a otra vida, eterna, para la que fue creado.
No le pido a Dios (porque es inútil) que me libre del sufrimiento de ver morir a los seres queridos. Le pido que me de fuerzas para no dejarme seducir por el atractivo oscuro, masoquista, de la muerte.

domingo, 27 de junio de 2010

Leónidas se equivocaba

En el ABC de hoy venía una interesante película; eso lo sabía. Pero viene también -y no me lo esperaba- un breve artículo de Juan Manuel de Prada, titulado "Mientras la muerte deslizaba palabras ofidias", que me ha gustado. El escritor cuenta un episodio en la vida de María y Roque. Ella está embarazada de un bebé al que la amiocentesis puso hace unas semanas la etiqueta de "Síndrome de Down". Entonces aconsejaron a la madre abortar, ahorrar una existencia penosa a su hijo o hija y evitarse ellos mismos una paternidad sacrificada y poco feliz. Los padres han sido valientes y decidieron regalar la vida que a ellos antes les habían regalado. Ahora, tras haber hecho su elección, la medicina da un salto mortal y anuncia a los padres que su bebé vendrá al mundo sin el citado síndrome. Hace unos meses, un buen amigo me confiaba que a su hijo en gestación también le habían colgado la misma etiqueta -auténtica "Estrella de David" del mundo civilizado-, para "descosérsela" después; mi amigo y su esposa también lo tuvieron claro. La amiocentesis no es infalible, ni mucho menos. Algunos niños "etiquetados" podrán contar su historia, el error de una prueba; otros, no.
Pero quiero mirar ahora a esos otros bebés en los que el diagnóstico fue certero, y cuyos padres (como María y Roque, mi amigo y su esposa) quisieron abrazar, también con sus ojitos rasgados.
"¡Esto es Esparta!", dice Leónidas (con capa y calzoncillos) al mensajero Persa, antes de arrojarle de una patada al pozo sin fondo. Sí, ya sabemos que los espartanos (como los nazis) sólo querían hombres y mujeres "en perfectas condiciones". "¡¡Esto es España!!", parecen decir algunos "profesionales de la salud" (con bata blanca y fonendoscopio) a los padres, antes de arrojarles al pozo oscuro de la duda. Hay quienes tristemente optan por el aborto, quisiera pensar que los menos. Lo cierto es que un compañero me comentaba el otro día que cada vez había menos nacimientos de bebés con el Síndrome de Down. Por eso, me llamó la atención un anuncio televisivo de una entidad bancaria en el que varios jóvenes (y "jóvenas") de ojos rasgados, del tipo mongoloide (que decía la antropología clásica de algunos asiáticos), reptían el eslogan obámico "¡Sí, Podemos!".





Por eso, pensé entonces en aquella promesa de ZP a otra chica muy especial, Izaskun Buelta, en un programa televisivo.
Y yo me pregunto: ¿Esto es España?

domingo, 7 de marzo de 2010

Working on a Dream

Conocí a JP en 1990 y en el "Colegio Mayor Albayzín" de Granada; era su primer año de Universidad como estudiante de física. Le gustaba mucho la música de Bruce Springsteen, así que yo le llamaba Boss. Cuando aquel mismo año decidimos formar un grupo musical para pasar el rato ("Los Impecables"), él se compró un bajo. Fue nuestra Edad de Oro, ni mejor ni peor que la actual, pero dorada.
Granada. 091. La Fiesta de las Cruces. El Paseo de los Tristes. "El Ruido Rosa".
Pasaron los años. Yo me casé, él se casó. Hablábamos por teléfono y nos veíamos ocasionalmente. En 2007, JP tuvo un gravísimo accidente de coche. Fui a verle a la UVI; estaba en coma: había sufrido un impacto muy severo en la cabeza. Su mujer -fue quizás lo que más me impactó- estaba entera, tranquila y esperanzada, pese a que los médicos no creían que aquella situación se prolongara mucho tiempo. La vida de aquella familia -tenían una niña y un niño- dio un giro insospechado.
Recuerdo que durante el año 2008, solía pedir con insistencia a mis hijos que rezaran por mi amigo; todos los días, en coche hacia el colegio, pedíamos por él. JP salió del coma y mejoró, aunque no tuve ocasión de visitarle en su casa.
Hoy he estado con él, con su esposa y sus niños. JP tiene por delante un camino que recorrer, pero ahí está su familia para hacerlo con él. Hemos hablado de música, de cine y de recuerdos. Con emoción me ha contado que vio a Bruce Springsteen tocar en directo hace poco. El último álbum del Boss se llama Working on a Dream, "Como yo" -me dice JP- "que estoy trabajando en un sueño".

jueves, 4 de febrero de 2010

El respeto a los animales

Acabo de leer un artículo de Rosa Montero (foto) en el que cuenta que el amor a los animales nos hace mejores personas. Días atrás se hablaba mucho en los medios de la iniciativa que algún partido político para que se prohíban las corridas de toros en Cataluña. Hace poco, la policía llevó a cabo una redada en un siniestro garito en el que se celebraban clandestinamente peleas de gallos, con toda suerte de espolones afilados, crestas cortadas, apuestas, dopping de los infelices plumíferos y otras barbaridades. Nunca he estado en una corrida de toros, ni creo que lleve a mis hijos a un espectáculo en el que, a mi juicio, el sufrimiento de un animal supera lo artístico del lance. El “animalismo”, que así se llama la filosofía que defiende los derechos de los animales, parece una actitud defendible, un índice del progreso de la civilización, pues “cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con todos los seres vivos” -dice la escritora y periodista.
Hay, sin embargo, una clara perversión en el animalismo de la que no habla el artículo. Me refiero a que en su base subyace la asunción de que seres humanos y demás seres vivos merecen por igual el mismo respeto, por el mero hecho de existir. Más aún, se llega a perder el norte cuando se pretende tratar a los animales como personas, y a las personas como animales. Porque ¿dónde está el respeto por “todos los seres vivos”, cuando se defiende el aborto con la vehemencia con lo hace el partido del Gobierno? Gandhi –la señora Montero lo cita en su artículo- dijo “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”; en otro lugar, además, añadió: "Me parece tan claro como el día que el aborto es un crimen". Sin duda, estamos cayendo en esa obscena contradicción que la escritora denuncia en el caso de Adolf Hitler, quien no soportaba que se cociera viva a una langosta, al tiempo que orquestaba el exterminio de millones de seres humanos.
Me hubiera gustado, señora Montero, que llevara su razonamiento hasta sus últimas –y más importantes- consecuencias: toda animal merece respeto; más que ningún otro el ser humano; y, muy en especial, el no nacido.

domingo, 1 de noviembre de 2009

De fiesta

Hoy hemos estado de celebración en la casa de campo que unos amigos tienen a las afueras de Jaén. ¿Qué se celebraba? La vida.
El protagonista es un bebé de menos de seis meses --le llamaré, por ejemplo, Mariano-- que ha pasado sus primeras semanas de vida en la incubadora. Las cosas se complicaron y hubo que provocar el parto antes de lo previsto. El niño tenía una fuerte septicemia y los médicos no eran precisamente optimistas. Cuando me enteré del alumbramiento, llamé por teléfono al padre. Con serenidad, me contó que su niño estaba muy grave y me pidió que rezara por él. Noté que mientras hablaba conmigo, estaba andando: preparaba el bautizo de su hijo con el Capellán del Maternal.
Mariano tiene una hermana mayor, Raquel (es un decir), que tiene ya cinco añitos. Antes de nacer él, su mamá había estado embarazada varias veces, pero los hermanitos no venían. Ahora Mariano luchaba por quedarse en su familia. ¿Por qué, me preguntaba, no podían salir las cosas bien? Un proverbio dice que un necio hace cien preguntas, y el sabio responde sólo a diez. Yo soy el necio y Dios decide no responderme a ésta --por ahora--.
Hoy hemos estado de celebración, porque Mariano está con su familia. Sus padres querían celebrar el Bautismo con sus amigos, ésos que han rezado por su hijo. Eran matrimonios jóvenes, guapísimas ellas y embobados ellos. Habían venido con sus hijos, que también habían pedido a Dios que Mariano se quedara en su casa. Potitos, pañales, carreras, llantos, "¿dónde está el biberón del agua?",... El padre de Mariano ha dicho un par de tacos, cuando nadie (eso pensaba él) le oía.

lunes, 19 de octubre de 2009

De vuelta de Madrid

El Sábado estuve en Madrid, la capital de la vida y también, curiosamente, de la muerte. De la vida, porque dos millones de personas (el gobierno dice 250.000) dijeron alto y claro "No al aborto"; de la muerte, porque es allí donde se quiere aprobar esta abominación.

Gente del centro, de la derecha, de la izquierda; también apolíticos. Personas en sillas de ruedas. Familias con bebés en carritos. Niños. Abuelos. Sacerdotes. Multitud de jóvenes, miles, bailando al son de U2, Juanes, the Who, Shakira, Amaral. El baile de la vida, frente a la Danza de la Muerte, el baile macabro de un gobierno sin rumbo, borracho de consignas fatuas y de progresía trasnochada. ¿Deamanda social de una reforma en la "ley" del aborto? Más bien todo lo contrario.

ZP reprochó en su día al gobierno de Aznar no hacer caso al clamor de cientos de miles de personas que gritaban "No a la guerra". ¿Y ahora? ¿Dónde está su talante, señor Presidente? En la mayor concentración de la democracia no se piden aumentos salariales; nadie se enorgullece de ser gay, heterosexual o las dos cosas a la vez; nadie insulta a nadie; no se queman contenedores, ni se vuelcan vehículos. Sólo se pide que se respete algo básico y fundamental: el derecho a existir. Si es necesario que dos millones de personas salgan a la calle por esto, no me cabe la menor duda de que, citando (y traduciendo) a mi amigo Shakespeare, "algo está podrido en el estado" español. De que esta locura se frene, dependerán muchas cosas en nuestro país y en el mundo en los años venideros. Porque cuando el derecho a la vida está en la picota, ¿qué derechos están a salvo?





miércoles, 14 de octubre de 2009

17-O: por la vida, la mujer y la maternidad

El próximo día 17, Sábado, Madrid será tomada por un mar de gente venida de toda España que va a gritarle -"sin acritud", como dijo otro- al Presidente del Gobierno, a la Ministra de Igualdad (¿?) y a la Historia misma, que no queremos ampliación de la ley del aborto, y que tampoco nos gusta la que hay.
Más de 40 asociaciones han hecho la convocatoria de esta demostración de libertad, de sentido común y de vitalidad.

Defender que la vida empieza desde el momento de la concepción es una postura que se sustenta en la ciencia, no en la moral (http://eugenioolivares.blogspot.com/2009/05/cronica-de-una-muerte-anunciada.html); entender, por tanto, que "cada vida importa" es una exigencia moral, no sólo del Cristianismo, sino de cualquier opción ética que no vaya en contra de su propia esencia: respetar al ser humano. Por eso, tengo claro cuál será mi consigna: "¡Zapatero, la Vida es lo Primero!"






Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!