miércoles, 28 de octubre de 2009
sábado, 24 de octubre de 2009
Mis películas favoritas (hasta 1939)
En la víspera del conflicto
Robin de los Bosques (The Adventures of Robin Hood), William Keighley & Michael Curtiz, 1938.Sajones contra normandos en la Inglaterra del siglo XII. Los segundos son los amos del país, los primeros lo fueron, pero ahora sufren bajo la tiranía del rey normando Juan sin Tierra. Robin Hood –en realidad un aristócrata sajón—hace la revolución por su cuenta, robando a los ricos (normandos) para dárselo a los pobres (sajones). Errol Flynn con 29 años de edad derrocha simpatía, buen humor y desprecia al miedo –todo en leotardos verdes--. Olivia de Havilland es la bella Marian, la amada del bandido, también cortejada por el terrible Sir Guy of Gisbourne (Basil Rathbone). La película es brillante hasta en su colorido de comic, tanto como Ivanhoe (1952). Los buenos, en fin, muy buenos, ganan a los malos, muy malos. Ricardo Corazón de León restablece el orden, pero…un momento... ¿no era también normando? No todos eran malos.
Alexander Nevsky, Sergei Eisenstein, 1938.
Primera película sonora de Eisenstein. En realidad, los diálogos son escasos, como pies de foto a imágenes que hablan por sí solas. El guión sonoro de la película es la música de Prokofiev, compuesta por el músico soviético a medida que veía las imágenes. Estrenada en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, la película muestra cómo el pueblo ruso derrota a los terribles caballeros teutones. Al año siguiente, cuando Hitler y Stalin firman un pacto de no agresión para desmembrar a Polonia, la cinta fue retirada, para recuperarse cuando Alemania atacó por sorpresa a la URSS.
La Fiera de mi niña (Bringing Up Baby), Howard Hawks, 1938.
Un fracaso rotundo de taquilla y un clásico de la comedia. En la lista de las cien mejores películas confeccionada por el American Film Institute en 1997, Bringing Up Baby ocupó el puesto 96.Cary Grant junto a la espléndida Katherine Hepburn. Situaciones comprometidas, diálogos magistrales, malentendidos y embrollos. Una comedia de enredo de libro.
Gunga Din, George Stevens, 1939.
http://eugenioolivares.blogspot.com/2009/07/gunga-din-1939.html
Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights), William Wyler, 1939.
Mi amiga Katherine H., que ha estudiado las versiones cinematográficas de esta obra de Emily Brontë, no está de acuerdo conmigo, pero para mí esta Wuthering Heights es la mejor adaptación cinematográfica de la novela. Un tanto melodramática en ocasiones, la interpretación de Laurence Olivier compensa otras deficiencias. Merle Oberon está arrebatadora. Una historia de amor sublime y, al mismo tiempo, oscura, como los páramos que vieron crecer a los dos protagonistas.
La Diligencia (The Stagecoach), John Ford, 1939.
Con este su primer Western sonoro, John Ford resucitó un género cinematográfico que no estaba de moda, al tiempo que le daba un status de seriedad que antes no tenía: más sofisticación, variedad de temas, un abanico de personajes más amplio y mejor caracterizados, sin descuidar los medios para que la cinta fuera extremadamente popular. Una historia de redención, apaches y borrachos, al ritmo frenético de una diligencia que atraviesa el valle.
Lo Que el Viento Se Llevó (Gone With the Vind), Victor Fleming, 1939.
Nunca Vivien Leigh estuvo más bella, ni Clark Gable más seductor.Una reflexión sobre la Guerra Civil norteamericana, contada –como en el caso de El nacimiento de una nación- desde la perspectiva sudista. Esto no impide que el director muestre también las deficiencias del Sur: un mundo que se refugia en la caballerosidad, el orgullo fatuo y un trasnochado concepto de la guerra. Un mundo de terratenientes condenado a desaparecer, ante la pujanza del Norte industrializado.
Ninotchka, Ernst Lubitsch, 1939
Greta Garbo, la diva de los primeros años del cine sonoro, ¡sonreía! en esta película, que pretendía mostrar a unos ciudadanos soviéticos en visita diplomática a París, seducidos y conquistados por los encantos de occidente –y en el caso de Ninotchka, por el galán Melvin Douglas. La sonrisa de Ninotchka era el triunfo del sistema capitalista occidental, frente al comunismo. La película se estrenó al mes de la invasión de Polonia por tropas alemanas y rusas. Sin embargo, filmada cuando un pacto germano-soviético resultaba impensable, esta cinta muestra a los rusos como ingenuos idealistas intrínsecamente nobles.
Mis películas favoritas (hasta 1935)
El Ángel Azul (Der Blaue Engel), Josef Von Sternberg, 1930
39 Escalones (39 Steps), Alfred Hitchcock, 1935.
jueves, 22 de octubre de 2009
Un calendario ¿laico?

Este calendario dice mucho del modo en que estas personas entienden el concepto laico: aquello que va en contra de lo religioso. Pero, además, pretende dar una idea totalmente falsa de cuál es la actitud de los homosexuales ante las creencias personales. Estoy convencido que muchos gays y lesbianas sentirán verdadera repugnancia ante semejante mascarada. Y lo digo con conocimiento de causa: tengo amigos cuya homosexualidad no les convierte en voceadores del odio anti-religioso, que practican los sacramentos y llevan una vida de coherencia con la Fe católica; sí, he dicho coherencia, con todo lo que esta palabra implica. Para ellos, la Iglesia es una Madre que acoge a todos. Claro está, estas personas no participan en las pantomimas circenses de los desfiles del orgullo gay, ni hacen gala de sus tendencias sexuales –como tampoco lo hacemos los heterosexuales-. Tampoco hacen proselitismo, invitando a quienes tienen alrededor a replantearse su condición sexual y a “salir del armario”.
En suma, COGAM merece para mí el mismo respeto que los que publican calendarios con fotos de mujeres (semi)desnudas, tan habituales en bares de mala muerte o en talleres de dudosa fiabilidad.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Lublín

Lublín fue el cuartel general desde el que el Tercer Reich dirigió la operación Reinhardt, un esfuerzo masivo para exterminar a los judíos polacos. Tras ubicarles en un ghetto, la mayoría fueron internados en el primer Campo de Extermino, Bełżec, entre el 17 de marzo y el 11 de abril de 1942. Muchos gitanos también fueron deportados a ese lugar (ver foto).
lunes, 19 de octubre de 2009
De vuelta de Madrid
El Sábado estuve en Madrid, la capital de la vida y también, curiosamente, de la muerte. De la vida, porque dos millones de personas (el gobierno dice 250.000) dijeron alto y claro "No al aborto"; de la muerte, porque es allí donde se quiere aprobar esta abominación.
viernes, 16 de octubre de 2009
Seis meses de vida
Estaba deseando que llegara alguna fecha medianamente significativa, para poder celebrar la primera efemérides de este blog. Hoy cumplimos seis meses, medio año."Ágora"

En octubre de 2009, se estrena la película Ágora de Alejandro Amenábar, donde se eleva a Hipatia a los altares del feminismo y la oposición al oscurantismo religioso, al tiempo que se envía al espectador un mensaje sutil, pero contundente: todas las religiones generan odio, violencia e intolerancia. Es éste un hecho lamentable, aunque muy acorde con el actual laicismo que se intenta imponer en la sociedad española.
Técnicamente la película está muy lograda. Amenábar es un director que, pese a su edad, conoce el oficio cinematográfico. Los tintes épicos de la cinta la convierten en la película más espectacular del cine nacional rodada hasta la fecha; claro está que es también la más cara. Si a esto añadimos una ambientación cuidada, unos decorados de lujo y un elenco de actores correctos, es más que probable que Ágora sea un éxito de taquilla:más de cinco millones de euros en su primer fin de semana . Pero es necesario recordar al los espectadores que Amenábar, el niño mimado del cine español (como lo fuera Almodóvar en su día) no es un historiador, sino más bien alguien que cuenta historias y, por ende, las narra a su gusto.
No me refiero ahora al hecho de que Hipatia falleciera o no en el esplendor de su juventud y su belleza: si bien conocemos cuándo murió, hay dudas respecto a la fecha de su nacimiento. Indudablemente, el brutal asesinato de una bella joven (y la actriz Rachel Weisz lo es) contribuye poderosamente al horror de su muerte. Sin embargo, Amenábar utiliza otros recursos para el fin que persigue: demonizar cualquier creencia y, muy en particular, el Cristianismo. Para esto, el director instrumentaliza a la filósofa, convirtiéndola en un adalid del libre pensamiento. Ya en la época de la Ilustración, caracterizada por su feroz odio a la religión, Hipatia era presentada una "mártir de la ciencia" y símbolo del fin del pensamiento clásico ante el avance del Cristianismo. En la actualidad, por contra, se destaca que su asesinato fue un caso excepcional y que, de hecho, la escuela neoplatónica alejandrina perduró hasta el siglo VII.
Es necesario, asimismo apuntar, que esta joven fue víctima del conflicto abierto entre la jerarquía eclesiástica –representada por el obispo Cirilo de Alejandría- y el poder político encabezado por el prefecto Orestes. Igualmente, su muerte se debió también a la lucha por la supervivencia entre cristianos, judíos y paganos. Globalmente, Hipatia fue chivo expiatorio en una situación histórica compleja. No pretendo justificar en modo alguno el crimen, pero contar su historia simplificando, cargando las tintas, como en un cuento infantil de buenos y malos es, a todas luces, una manipulación al servicio del pensamiento único que se pretende imponer hoy en día en España.
Diré, por último, que me resulta doloroso (por mi profesión) que el señor Amenábar culpe, además, a los cristianos de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, auténtico depósito del saber en la antigüedad que llegó a a albergar 700.000 volúmenes. El misterio envuelve este oscuro episodio, pero a la luz de los datos que se manejan en la actualidad, el fin de la biblioteca debió acaecer en el siglo III o el IV, y no en las fechas en las que se desarrolla la tram. El emperador Aureliano tomó y saqueó la ciudad en el 273; unos 70 años después Diocleciano vino a rematar la faena. Los fondos que habían sobrevivido fueron expoliados o saqueados en 391, cuando el emperador Teodosio el Grande -con el propósito de disolver asociaciones paganas y destruir sus templos- destruyó el Serapeum. Es cierto que este Emperador era cristiano, tan cierto como que –lo aprendí en mis años de BUP y COU- el saber clásico ha llegado a nuestros días gracias a las traducciones árabes y también a las bibliotecas de los monasterios medievales donde los monjes, pacientemente, copiaron los textos clásicos garantizando su pervivencia hasta nuestros días.









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