
Hace nueve años la eutanasia fue legalizada en Bélgica. En este país los órganos de personas víctimas de la eutanasia son usados para el trasplante. Parece ser que los pulmones, por ejemplo, de un eutanasiado están en mejores condiciones que los de otros donantes: "Por contra -se lee en un artículo publicado a principios de año por unos doctores de Lovaina- los donantes por eutanasia no sufren una fase agónica antes de la parada circulatoria, como es el caso en donantes muertos por hipoxemia o por shock cardiogénico o hipovolémico". En suma, son mejores los órganos del eutanasiado. El citado artículo pone el vello de punta: se llega a describir cómo hay doctores que, en aras de salvar otra vida, son presionados para practicar la eutanasia a enfermos.
Esta presión puede ser también ejercida sobre los propios pacientes. El miedo a ser una carga, a no recibir los cuidados paliativos necesarios o incluso el sentimiento de culpa por retener "egoístamente" unos órganos que podrían dar la vida a otro ser humano, pueden hacer que estos pacientes opten por elegir "libremente" la muerte.
Creo que no es necesario aclarar que no estoy en contra de los trasplantes, siempre que cumplan todos los requisitos éticos. Pero una cosa ha de quedar clara, ¿acaso no es un pilar del mundo civilizado que el fin (por loable que sea) nunca justifica los medios?
(Fuente de la entrada: http://loveundefiled.blogspot.com/2011/09/latest-source-of-havested-organs.html)
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