miércoles, 29 de septiembre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

Nietzsche, en busca de Dios


Nietzsche, a los veinte años
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) entró con 20 años en la Universidad de Bonn, donde estudiaría Teología y Filosofía Clásica. Tras su primer semestre, Nietzsche abandona sus estudios teológicos, coincidiendo con una profunda crisis de fe. A esto pudo contribuir la lectura del libro de David Strauss, Vida de Jesús, en el que se habla de un Jesús -el histórico, enfrentado según Strauss al del Nuevo Testamento- que no es Dios. Me inclino a pensar también que su abandono del Cristianismo fue una forma de marcar distancias con su padre, pastor luterano, y su madre (que reaccionó airadamente cuando el joven abandonó sus estudios teológicos).
No me considero, en modo alguno, capacitado para discernir los pensamientos de este joven de 20 años en un momento de tanta conmoción interior. Para la posteridad ha quedado, eso sí, una prueba irrefutable de su ansia de Dios, de su lucha, de sus deseos, en el siguiente poema escrito en 1864:
"Dem unbekannten Gott"
(Al Dios desconocido)

Noch einmal, eh ich weiterziehe
Una vez más, anclado en el presente
und meine Blicke vorwärts sende,
Y mis miradas al futuro lanzando,
heb ich vereinsamt meine Hände

Vuelvo, en soledad, a elevar mis manos
zu dir empor, zu dem ich fliehe,
Hacia Ti, a quien me acojo,
dem ich in tiefster Herzenstiefe
A quien solemnemente he dedicado
Altäre feierlich geweiht,
Altares en el corazón,
daß allezeit
en lo más hondo de él
mich deine Stimme wieder riefe.
Para que en todo tiempo tu Voz vuelva a llamarme.
Darauf erglüht tief eingeschrieben
Sobre ellos arde, profundamente inscrita,
das Wort: Dem unbekannten Gotte.
esta Palabra: al Dios desconocido.
Sein bin ich, ob ich in der Frevler Rotte
Soy tuyo, aunque el Mal, hasta este momento
auch bis zur Stunde bin geblieben:
Haya venido atenazando mi espíritu:
Sein bin ich - und fühl die Schlingen,
Soy tuyo... y los Lazos percibo
die mich im Kampf darniederziehn
Que en Lucha tiran de mí hacia arriba,
und, mag ich fliehn,
Y, aunque quisiera huir,
mich doch zu seinem Dienste zwingen.
Me fuerzan a servirte.
Ich will dich kennen, Unbekannter,
Quiero conocerte, Desconocido,
du tief in meine Seele Greifender,
Que tocas en lo profundo de mi Alma,
mein Leben wie ein Sturm Durchschweifender,
Que cual Tormenta Recorres mi Vida.
du Unfaßbarer, mir Verwandter!
Tú Inconcebible, ¡Tú Afín a mí!
Ich will dich kennen, selbst dir dienen.
Quiero conocerte y siempre servirte.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Animated Epics: Beowulf (Yuri Kulakov, 1998)

En 1998 se estrenaba en la televisión británica, Beowulf,  un corto de animación dirigido por el ruso Yuri Kulakov (1959).
Una lista de actores muy conocidos prestaban sus voces a los personajes principales en esta versión abreviada del poema Anglo-Sajón. Derek Jacobi narraba cómo el héroe geata Beowulf (Joseph Fiennes), enterado del sufrimiento de los daneses por los ataques del terrible Grendel, viajaba a la isla de Zelanda en ayuda del rey danés Hrothgar (Timothy West). Tras derrotar al monstruo en el gran salón de Heorot, el héroe se enfrentaba a la madre del primero en el fondo de una lúgubre laguna. De vuelta a su tierra, Beowulf es coronado rey de los geatas y, siendo ya un anciano, ha de luchar contra un terrible dragón, ayudado únicamente por su fiel vasallo Wyglaf (Michael Sheen).
Esta versión sigue fielmente la línea argumental del poema. Además, el guión de Murray Watts utiliza un lenguaje elegante y poético que, en cierta medida,  reproduce el tono del poema original. No en vano, Derek S. Brewer (1923-2008), catedrático de lengua y literatura inglesa en Cambridge, supervisó este delicioso corto animado. Os animo a que lo veáis (aunque está en inglés).

martes, 21 de septiembre de 2010

Greta Garbo (1905-1990)

Sin comentarios

El Papa, Newman y Tomás Moro

El Viernes 17 de septiembre (con motivo de su viaje al Reino Unido para la Beatificación del Cardenal John H. Newman), el Papa celebró en el Westminster Hall (City of Westminster) un encuentro con representantes de la sociedad británica. Hablando desde este lugar, "un edificio de significación única en la historia civil y política", Benedicto XVI recordaba a tantos hombrs y mujeres que habían pasado por allí; y añadía: "En particular, quisiera recordar la figura de Santo Tomás Moro, el gran erudito inglés y hombre de Estado, quien es admirado por creyentes y no creyentes por la integridad con la que fue fiel a su conciencia, incluso a costa de contrariar al soberano de quien era un 'buen servidor', pues eligió servir primero a Dios. El dilema que afrontó Moro en aquellos tiempos difíciles, la perenne cuestión de la relación entre lo que se debe al César y lo que se debe a Dios, me ofrece la oportunidad de reflexionar brevemente con ustedes sobre el lugar apropiado de las creencias religiosas en el proceso político".

Las palabras de Benedicto XVI, pronunciadas desde el lugar mismo en el que Sir Thomas More fue condenado a muerte en 1535, venían a recordar que el drama de quien fuera Gran Canciller de Inglaterra no era, en modo alguno, algo del pasado: "Con todo, las cuestiones fundamentales en juego en la causa de Tomás Moro continúan presentándose hoy en términos que varían según las nuevas condiciones sociales. Cada generación, al tratar de progresar en el bien común, debe replantearse: ¿Qué exigencias pueden imponer los gobiernos a los ciudadanos de manera razonable? Y ¿qué alcance pueden tener? ¿En nombre de qué autoridad pueden resolverse los dilemas morales? Estas cuestiones nos conducen directamente a la fundamentación ética de la vida civil. Si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta evidentemente frágil. Aquí reside el verdadero desafío para la democracia".

Este mural es uno de los ocho que adornan la entrada del Parlamento británico. Es obra de Vivian Forbes y lleva por título "Thomas More Defendiendo la Libertad de la Cámara de los Comunes". En 1523, como portavoz de la citada Cámara, More se enfrentó al todopoderoso Cardenal Wolsey. Enrique VIII quería fondos para sus guerras y Wolsey, entonces Canciller, los demandaba imperiosamente. More no estaba dispuesto a concederlos, sin que mediara un debate previo de los Comunes.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Rostros con historia (24)

El amigo José Manuel ha dado en la diana: "Es Rudolf Klein-Rogge, como Atila rey de los Hunos, en la película de 1924 de Fritz Lang "Die Nibelungen", en concreto la segunda parte titulada "Kriemhild's Revenge" o "La venganza de Crimilda""
El actor alemán Rudolf Klein-Rogge (1885-1955) hizo varias películas con Fritz Lang, participando en su famosa Metropolis (1927) en el papel de C. A. Rotwang, el científico loco que crea el robot femenino.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Rostros con historia (24)

Muy, pero que muy, difícil. Sólo diré que se trata de una película muda, cuyo director también dirigió cine sonoro.
Ready, steady, go!

Rozando las 7.000 visitas


Ya falta poco para que haya habido 7.000 visitas a este blog. Me alegro.
Según un informe presentado hace días por el investigador Boris Shústov, director del "Instituto de Astronomía de la Academia de Ciencias de Rusia", casi 7.000 asteroides avanzan inexorables en dirección a la Tierra. ¡Qué cosas dicen los rusos!

martes, 14 de septiembre de 2010

John Henry Newman (1801-1890)

John Henry Newman nació en Londres el 21 de febrero de 1801. Se ordenó sacerdote anglicano, convirtiéndose en párroco de St.Mary the Virgin de Oxford. Estando en esa ciudad, y a partir de 1833 lideró un movimiento de renovación espiritual conocido como el "Movimiento de Oxford", por la vinculación que sus miembros tenían con la unversidad. Este grupo concebía a la Iglesia Anglicana como una rama de la Iglesia Católica.
Estudiando a los Padres de la Iglesia con intensidad, Newman llegó al convencimiento de que la Iglesia católica romana era "el único rebaño de Cristo". Tras una larga lucha interior, Newman fue recibido en el seno de la Iglesia Católica por el padre Domenico Barberi (8 de octubre de 1845). Desde ese momento y, especialmente, tras su ordenación sacerdotal en Roma, sufrió el rechazo y la incomprensión de amigos y parientes. Su Apología pro vita sua (1864) es una especie de desahogo reivindicativo, tanto de su sinceridad y honestidad durante sus años en el anglicanismo, como en su conversión a la Iglesia Católica.

La profundidad (y, en ocasiones, la audacia) de su pensamiento teológico ha llevado a algunos a cuestionar la plena adecuación de su fe a la doctrina católica. Quienes puedan (y quieran) pueden leer algunos de sus muchos escritos; un link muy útil -si se sabe inglés- es http://www.newmanreader.org/. También su correspondencia masiva y sus diarios (editados por la Oxford University Press) ofrecen una perspectiva privilegiada de este hombre, Cardenal de la Iglesia Católica desde 1879. En este sentido me es grato anunciar (con su permiso) que un buen amigo, el Catedrático de Filología Inglesa Santiago González y Fernández-Corugedo, y Víctor García Ruiz (hispanista) preparan una traducción al castellano de los sermones de Newman.
Resulta curioso que desde algunos sectores se haya afirmado que Newman, por su intensa amistad con otro sacerdote también converso, Ambrose St John (en la foto), era homosexual ¿Tan difícil es entender que dos hombres compartan una sincera amistad y se quieran?

Tras la muerte de St Ambrose en 1875, Newman escribía: "Desde siempre he pensado que no había pesar equiparable al de un esposo o esposa, pero veo muy difícil que incluso este dolor, o cualquier otro, sea más grande que el mío".

En su crónica del entierro de Newman, el Cork Examiner afirmaba: "El cardenal Newman desciende a la tumba mientras le rinden homenaje personas de todo credo y de toda condición social, porque es reconocido por todos como el hombre justo convertido en santo". Dentro de unos días, el 19 de septiembre, el Papa Benedicto XVI proclamará Beato a John H. Newman.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mis customs madelman: Doris Miller

En la mañana del día 7 de diciembre de 1941, Doris "Dorie" Miller se encontraba recogiendo la colada en el acorazado USS West Virginia, atracado en el puerto de Pearl Harbour. Inesperadamente comenzó el infierno.
Gracias a su corpulencia, Dorie puso a varios marineros heridos a salvo y, al final, terminó abrazado a una Browning del calibre 50 y disparando a los cazas japoneses. Cuando se le acabó la munición, tuvo que abandoner el barco.
Miller fue recomendado para recibir la Medalla de Honor del Congreso. El almirante Chester Nimitz, Comandante en Jefe de la Flota del Pacífico, inició los trámites que se detuvieron ante un obstáculo insalvable: Dorie era negro. A cambio, se le concedió la Cruz de la Marina, la máxima condecoración que Nimitz podía darle desde su cargo. En la película de Pearl Harbor (2001) fue desempeñado por Cuba Gooding, Jr.

Dorie murió cuando su barco, el Liscome Bay, fue alcanzado por un torpedo japonés.
Aquí tenemos al bueno de Dorie, en mi versión madelman.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Rostros con historia (23)

Kurtz75 vuelve a las andadas y hace el pleno. Lo cito:
"Quién: Robert Duvall (el personaje se llama Boo Radley).
Dónde: la humanista (sin sensiblerías tontas) y hermosa To kill a Mockingbird (o sea, Matar a un Ruiseñor)".

Robert Duvall (1931) es considerado como uno de los mejores actores vivos (junto a De Niro, Dustin Hoffman, Al Pacino y Anthony Hopkins).

martes, 7 de septiembre de 2010

De héroe a villano

En estos días D. Jesús Neira ha vuelto a ser noticia. Hace algún tiempo, no sé exactamente cuánto, este profesor universitario estuvo ingresado por una paliza que le había propinado un individuo, cuando el señor Neira intentó socorrer a la novia del agresor que, a la sazón, también la estaba maltratando (poned todos los "supuesto"/ "supuestamente" que preciséis).
Se presentaban entonces dos modelos de homo hispanicus, el maltratador y el defensor de la mujer. El primero retrógrado, primitivo y violento (amén de colgado); el segundo, una especie de paladín del medievo, protector de damas y desfacedor de entuertos. La ministra Aído ya tenía su héroe, un modelo a imitar. La propaganda ideológica lo elevó a los altares de la igualdad de los sexos, y al tiempo se le nombró "Presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género" (uff, ¿no hay siglas para esto?).
Ahora resulta que el paladín de la igualdad bebió más de la cuenta (supuestamente), y lo pillaron in fraganti. ¿Va a resultar que no es héroe, sino villano? Estas contradicciones suceden cuando simplificamos. Al defender a una mujer de su agresor ha hecho lo que cualquiera que tenga vergüenza y no sea un cobarde hubiera hecho, con o sin este empacho de igualdad por huevos (o por ovarios) que nos está cayendo encima. El señor Neira tuvo las agallas de enfrentarse al rufián, y casi no lo cuenta. Ahora se le ha ido la mano con el alcohol, como nos podría pasar a cualquiera, y cometió el error de coger el coche. En suma, D. Jesús Neira es un ser humano, capaz de acciones valientes y acciones reprobables. No es un héroe por lo primero, ni un villano por lo segundo.

Rostros con historia (23)

Inauguro la temporada con una foto interesante de un actor, muy joven, en una excelente película. ¿De quién se trata?
Hasta la cinta en cuestión, nuestro protagonista había aparecido, sobre todo, en teatro y TV, siendo este personaje su primer papel relevante en cine.
Se abre la veda.

domingo, 5 de septiembre de 2010

My darling Clementine and Shakespeare

"Pasión de los fuertes" (My Darling Clementine, 1945) de John Ford es una gran película y, en mi opinión, tiene una escena magistral. Por cierto, el de la foto no es un actor de la cinta, sino el mismísimo Ford.
Un actor ambulante, Granville Thorndyke (¡qué gran nombre para un pobre cómico en el salvaje Oeste!), pasa por la localidad de Dodge City; y no es la primera vez que lo hace. Los hermanos Clanton le cogen por la fuerza y se lo llevan a su cantina, donde le obligan a que interprete algo para ellos, aunque sea en verso. Parece como si la cultura les viniera encima, sin que ellos opongan resistencia. Las palabras que Mr Thorndyke recita son el famoso monólogo de Hamlet, "To be or not to be", que puestas en boca del pobre cómico, humillado por los rufianes Clanton, cobran un nuevo dramatismo: ¿quién aguantaría las calamidades y humillaciones de la vida pudiéndoles poner fin mediante la muerte?
Doc Holliday, interpretado por Victor Mature -inexpresivo por naturaleza-, ha estado escuchando. Sorpresivamente, él ayudará a Thorndyke a terminar el monólogo. Holliday es un personaje agónico, autodestructivo, y un tanto neurótico, que desea su propio fin pero no se atreve a dar el paso. Él es quien recita los versos finales en los que Hamlet descarta el suicidio, por miedo a lo que puede venir después, quizás más terrible que una vida de sufrimiento.

De Henry Fonda no diré nada; guarda silencio: debe estar confundido por toda aquella verborrea.


viernes, 3 de septiembre de 2010

Juzgad vosotros (2)

César está extrañado. No es hombre de bromas, y se le hiela la sangre cuando, en el rincón de la habitación en la que habla con su novia, una silueta negra comienza a tomar forma: es una mujer y, poco a poco, puede distinguir su rostro. Es su madre, la reconoce por las fotos de soltera y de boda que hay en su casa. César siente miedo, mucho miedo, pero su novia no ve nada; tampoco el padre de ésta, que viene corriendo al cuarto cuando ella lo llama. La aparición pide perdón al muchacho por haberle asustado. "¿Qué quiere, madre?, ¿qué quiere?". El padre de la joven forcejea con su hija para sacarla del cuarto, pero ella se resiste: "¡Déjame!", -y dirigiéndose a quien no ve, grita- "¿Qué quiere usted?, ¡váyase ya!". La aparición habla, pero sólo César la escucha: "Hijo mío, quiero que celebréis una Misa por mi alma en una catedral". Y desaparece.
Esa misma noche, de vuelta a su casa, César cuenta lo sucedido a su padre. El viejo se enfada con él y le dice que no bromee con esas cosas; sabe que su hijo no bebe y piensa que le quiere gastar una mala pasada. César, llorando, insiste en que lo que cuenta es la pura verdad.
Al día siguiente van a la catedral de Baeza y dejan apalabrada con el Deán una Misa por el descanso de su madre. No dan detalles: el padre estaba incómodo y César sabe poco de iglesias.
Llegado el día previsto, César y su padre llegan al templo catedralicio; desconozco si les acompañaba alguien más de la familia. Todo transcurre con normalidad durante el desarrollo de la liturgia hasta que, en el momento en el que el celebrante alza la hostia consagrada con ambas manos, César ve a su izquierda la figura de su madre. Ésta le sonríe y le da las gracias. De un codazo avisa a su padre y, con un movimiento de cabeza, le insta a que mire en la dirección en la que está viendo a la aparición. El padre mira y, encogiéndose de hombros, hace saber a su hijo que no ve nada; César se tapa los ojos con las palmas de las manos y espera a que termine la celebración.
Al salir de la Catedral, el padre pregunta a su hijo el motivo de su llamada de atención. César le cuenta lo que ha visto y su padre comienza a llorar. Ambos se abrazan.

Gene Tierney (1920-1991)

Sin comentarios

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Juzgad vosotros (I)

Esta historia la he oído de labios de alguien a quien quiero. El protagonista era un primo suyo (le llamaré César, por ejemplo), ya fallecido, un hombre poco dado a supercherías, que ocasionalmente visitaba la Parroquia del pueblo y que una vez le contó este extraño suceso. He bromeado con mi informante, hasta el punto de enojarlo, diciéndole que no me creo nada de este tipo de relatos. Juzgad vosotros.
En un pueblo de Andalucía, muy cerca de donde yo vivo, nos encontramos a finales de los años 30. Una mujer coge a César, su hijo de dos años, en brazos y se dirige, sin despertar sospechas, hacia el campo. Camina un buen trecho por una vereda, entre trigales, hasta un promontario. Allí se encuentra un viejo pozo abandonado -de una mina, me dice mi informante-. La mujer sufre de lo que hoy conocemos como tendencias suicidas y su propósito es quitarse la vida. Cuando está a menos de tres metros del agujero, César empieza a llorar desconsolado; quizás tiene hambre, o sueño, o presiente el peligro. Ella reacciona y desiste de su propósito, al menos por el momento: menos de un año después, la pobre mujer pone fin a sus días. Pasan los años y César, ya mayor, no recuerda el rostro de su madre, aunque hay fotos suyas por la casa. Es su progenitor quien le cuenta que su madre (ella misma se lo había confesado) ya lo había intentado antes, en el pozo de la mina. "Pero tú empezaste a llorar" -le dice el padre con voz entrecortada- "y volvió a casa. ¡Pobre mujer!".
La vida sigue. César se echa novia. Ella vive en un cortijo a unos kilómetros del pueblo. Casi todos los días, va a verla cuando termina de trabajar; a la vuelta, siempre es de noche.
Un día César va a ver a su novia. A mitad del camino, una piedra le rebasa rodando por la derecha, junto a la vereda. Al día siguiente, sucede lo mismo; al tercero, también. Nunca hay nadie detrás de él. César, extrañado, se lo cuenta a su novia. "Alguien te quiere gastar una broma" -le dice ella.

Back to work!

De nuevo en la brecha y preparando una reunión de amigos.

Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!