martes, 21 de septiembre de 2010

El Papa, Newman y Tomás Moro

El Viernes 17 de septiembre (con motivo de su viaje al Reino Unido para la Beatificación del Cardenal John H. Newman), el Papa celebró en el Westminster Hall (City of Westminster) un encuentro con representantes de la sociedad británica. Hablando desde este lugar, "un edificio de significación única en la historia civil y política", Benedicto XVI recordaba a tantos hombrs y mujeres que habían pasado por allí; y añadía: "En particular, quisiera recordar la figura de Santo Tomás Moro, el gran erudito inglés y hombre de Estado, quien es admirado por creyentes y no creyentes por la integridad con la que fue fiel a su conciencia, incluso a costa de contrariar al soberano de quien era un 'buen servidor', pues eligió servir primero a Dios. El dilema que afrontó Moro en aquellos tiempos difíciles, la perenne cuestión de la relación entre lo que se debe al César y lo que se debe a Dios, me ofrece la oportunidad de reflexionar brevemente con ustedes sobre el lugar apropiado de las creencias religiosas en el proceso político".

Las palabras de Benedicto XVI, pronunciadas desde el lugar mismo en el que Sir Thomas More fue condenado a muerte en 1535, venían a recordar que el drama de quien fuera Gran Canciller de Inglaterra no era, en modo alguno, algo del pasado: "Con todo, las cuestiones fundamentales en juego en la causa de Tomás Moro continúan presentándose hoy en términos que varían según las nuevas condiciones sociales. Cada generación, al tratar de progresar en el bien común, debe replantearse: ¿Qué exigencias pueden imponer los gobiernos a los ciudadanos de manera razonable? Y ¿qué alcance pueden tener? ¿En nombre de qué autoridad pueden resolverse los dilemas morales? Estas cuestiones nos conducen directamente a la fundamentación ética de la vida civil. Si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta evidentemente frágil. Aquí reside el verdadero desafío para la democracia".

Este mural es uno de los ocho que adornan la entrada del Parlamento británico. Es obra de Vivian Forbes y lleva por título "Thomas More Defendiendo la Libertad de la Cámara de los Comunes". En 1523, como portavoz de la citada Cámara, More se enfrentó al todopoderoso Cardenal Wolsey. Enrique VIII quería fondos para sus guerras y Wolsey, entonces Canciller, los demandaba imperiosamente. More no estaba dispuesto a concederlos, sin que mediara un debate previo de los Comunes.

2 comentarios:

  1. Gracias, Kurtz, llevas razón. Lo corrijo.
    Sucede que Moro ya se había opuesto a una recaudación forzosa de Enrique VII, poco antes del fallecimiento del monarca.

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Beowulf MS

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