lunes 9 de noviembre de 2009

De vuelta a casa


Escribo esta entrada desde una clínica en la que llevo ingresado desde el martes de la semana pasada. ¿El motivo? Una neumonía. Me he portado muy bien y me acaban de dar el alta.
Considero estos días una experiencia positiva. He leído, he descansado, he rezado y he disfrutado de la compañía de los buenos amigos, ésos que vienen y te hacen pasar un buen rato (porque están cómodos). ¿He echado en falta a alguien? Sí, pero como me dijo un hombre bueno, "los que no han venido estarán en el sitio en el que deben estar". Y no le doy más vueltas.
He pensado en mi esposa, en mis hijos, en mis amigos, y en mi vida. He hecho planes que luego saldrán o no saldrán. He proyectado libros que luego escribiré o no.
Esta tarde estaré en casa cuando los niños lleguen del colegio. La expresión en la cara de los más pequeños al verme será, para mí, la sonrisa de Dios.

domingo 1 de noviembre de 2009

De fiesta

Hoy hemos estado de celebración en la casa de campo que unos amigos tienen a las afueras de Jaén. ¿Qué se celebraba? La vida.
El protagonista es un bebé de menos de seis meses --le llamaré, por ejemplo, Mariano-- que ha pasado sus primeras semanas de vida en la incubadora. Las cosas se complicaron y hubo que provocar el parto antes de lo previsto. El niño tenía una fuerte septicemia y los médicos no eran precisamente optimistas. Cuando me enteré del alumbramiento, llamé por teléfono al padre. Con serenidad, me contó que su niño estaba muy grave y me pidió que rezara por él. Noté que mientras hablaba conmigo, estaba andando: preparaba el bautizo de su hijo con el Capellán del Maternal.
Mariano tiene una hermana mayor, Raquel (es un decir), que tiene ya cinco añitos. Antes de nacer él, su mamá había estado embarazada varias veces, pero los hermanitos no venían. Ahora Mariano luchaba por quedarse en su familia. ¿Por qué, me preguntaba, no podían salir las cosas bien? Un proverbio dice que un necio hace cien preguntas, y el sabio responde sólo a diez. Yo soy el necio y Dios decide no responderme a ésta --por ahora--.
Hoy hemos estado de celebración, porque Mariano está con su familia. Sus padres querían celebrar el Bautismo con sus amigos, ésos que han rezado por su hijo. Eran matrimonios jóvenes, guapísimas ellas y embobados ellos. Habían venido con sus hijos, que también habían pedido a Dios que Mariano se quedara en su casa. Potitos, pañales, carreras, llantos, "¿dónde está el biberón del agua?",... El padre de Mariano ha dicho un par de tacos, cuando nadie (eso pensaba él) le oía.

miércoles 28 de octubre de 2009

¿Qué es eso?

Sin comentarios

sábado 24 de octubre de 2009

Mis películas favoritas (hasta 1935)

Los años treinta y el ascenso de los totalitarismos:
El Ángel Azul (Der Blaue Engel), Josef Von Sternberg, 1930



La primera película sonora del cine alemán, protagonizada por Emil Jannings y Marlene Dietrich, la perversa vampiresa. Lola trabaja en el “Ángel Azul”, un cabaret de dudosa fama, y el profesor Rath, autoritario y estricto, enseña literatura en un instituto. Seducido por la cabaretera, termina arruinando su vida. Se trata de una película de tintes psicológicos en la que el director se mete en la mente de cada espectador, mostrándonos cómo las pasiones vapulean al hombre, hasta convertirle en un ser ridículo. Pero también, ésta es la historia de Alemania, metódica y orgullosa, que se ve seducida por los encantos de una ideología, el Nazismo, que la llevará a su aniquilación; Hitler será nombrado Canciller tres años después del estreno.


El Doctor Frankenstein (Frankenstein), James Whale, 1931

La novela romántica de Mary Shelley llevada a la pantalla. Henry Frankenstein, un científico alemán o austríaco denostado por sus experimentos, está obsesionado por crear la vida. Su criatura está hecha con restos de cadáveres y el cerebro de un delincuente: es el horror hecho carne, una especie de trasunto de la creación divina del hombre. Hay algo muy significativo en el film, es cuando Henry da vida a la criatura, y totalmente exaltado grita: "Por Dios, ahora se lo que se siente al ser Dios". Es la vieja tentación diabólica del Génesis: "y seréis como dioses".

M, Fritz Lang, 1931.

En 1932 Fritz lang recibió la propuesta de Joseph Goebbels (uturo Ministro de Propaganda de Hitler) de hacerse cargo de la dirección de los estudios alemanes UFA. Lang era contrario a las ideas nazis y esa misma noche huyó hacia Francia. Una película que muestra la agitación de las masas obreras en la Alemania de principios de los treinta, como caldo de cultivo perfecto de M (Peter Lorre), el primer asesino en serie del cine.

La parada de los monstruos (Freaks), Tod Browning, 1931

Después del éxito de su Drácula (1931), Tod Browning decidió seguir explotando la vena del horror. En esta ocasión, no se trata de un ser de ficción, sino de auténticos actores que nos muestran todo un abanico de deformidades físicas, pero también morales.Durante muchos años esta película estuvo prohibida en el Reino Unido y muy pocas salas de Estados Unidos la proyectaron.


39 Escalones (39 Steps), Alfred Hitchcock, 1935.

Se trata de la película más significativa de la etapa inglesa de Hitchcock. Un inocente se ve perseguido por la policía; en su huída le acontecen una serie de peripecias muy del estilo del director. Es también una cinta de espías, traidores traidores a Inglaterra. En una Inglaterra que vive los años previos a la Guerra Mundial, los enemigos interiores son una amenaza a evitar a toda costa.


Beowulf MS

Beowulf MS
Hwaet!