viernes, 2 de agosto de 2013

Pedro A. de Alarcón, a través de otros ojos


El pasado 17 de julio, Miércoles, viajé a Guadix. El motivo era impartir una de las sesiones de un curso de verano de la Universidad de Granada, organizado por mi amigo y colega el Dr. Eduardo Salas, y que llevaba por título: "Pedro Antonio de Alarcón: un asedio multidisciplinar" (http://secretariageneral.ugr.es/pages/tablon/*/noticias-canal-ugr/asedio-a-pedro-antonio-de-alarcon#.UfmMotK8B7E). Fue una excelente ocasión de compartir la mañana con mi amigo, y con un grupo de personas, estudiantes y jóvenes profesionales. Estuvimos en una de las salas del Palacio Visconti, sede de la Fundación Pintor Julio Visconti (http://www.fpjuliovisconti.com/). Se trata de la casa de los Arias de Medina, edificada en el siglo XVI para albergue de la familia, sobre un macaber (cementerio) musulmán del siglo XIII. Pese a esto, no hablé de muertos vivientes, ni de vampiros, dado que el curso se centraba en la figura del escritor accitano. 

¿Pero que puede decir un anglista sobre un autor español del XIX? Cuando el Dr Salas me propuso participar, me vino a la cabeza que, buscando información sobre Robert Bloch –autor de la novela Psycho, en la que se inspiró Alfred Hitchcock para filmar una película del mismo nombre– me encontré revisando los índices de una revista de relatos cortos de fantasía y horror para la que Bloch publicó sus primeros relatos. Se trataba de Weird Tales, publicada en Chicago y que aún existe. Cuál no sería mi sorpresa cuando, entre las historias allí publicadas, descubrí una titulada “The Tall Woman” (“La mujer alta”) de Pedro A. de Alarcón. Se trataba en concreto del número 2, del volumen 13 (febrero de 1929).

Lo interesante es que la referida traducción de “La mujer alta” había visto la luz por primera vez en 1890 –estando aún vivo su autor– en una antología de relatos de horror llamada Modern Ghosts (New York: Harper & Brothers). Partiendo de esta primera traducción, hice un rastreo de todas las traducciones de Alarcón al inglés, que superan la treintena.
También hubo ocasión de profundizar en la relación entre Alarcón y la literatura en lengua inglesa, centrándome en el escritor norteamericano Edgar A. Poe. El 24 de agosto de 1858 el accitano había escrito un artículo sobre Poe, que fue publicado en su columna deLaÉpoca,“Diario de un madrileño”, el 1 de septiembre. En él, Alarcón hablaba del impacto que la traducción al francés de algunos relatos del Bostoniano -hecha por Baudelaire-estaban teniendo en el Madrid de la época, y anunciaba una pronta traducción al castellano.
Por último, y para no cargar demasiado a la audiencia con los resultados de una investigación más para ser leída que escuchada, hice un recorrido por todas las versiones cinematográficas y televisivas de obras alarconianas, proyectando secuencias de las más relevantes. Es sorprendente comprobar que, desde 1923 a 2007, más de 30 títulos (entre largometrajes, episodios para TV y cortos) están inspirados en obras de Alarcón y han sido producidos en España, México, Argentina, Italia, Alemania y EEUU.
¡Gracias, primo!

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Beowulf MS

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Hwaet!