sábado, 19 de diciembre de 2009

Niños soldados

Existe una extraña sintonía entre el hombre y el dolor. Cuando éste llega nunca es un desconocido, porque desde niños le hemos tratado: dolor al nacer, dolor al echar los dientes, dolor en las distintas enfermedades,...
Estoy pasando unos días junto a niños enfermos. Sus cabecitas están afeitadas, como soldados que luchan día a día contra la muerte. Si tu mirada se cruza con la suya, no la evitan, y al mirarte, te cuentan una historia de dolor, pero también de alegría. Cuando no pelean contra la enfermedad, juegan, sonríen y cantan, porque entienden que su vida es un don precioso que tienen que aprovechar. No se rebelan contra el dolor, aunque piden que se acabe. Y me acuerdo de unas palabras del Evangelio de San Mateo (XV, 22-23):
Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio».
Pero él no le respondió nada.

3 comentarios:

  1. Me ha gustado esta entrada. Gracias por ponerla.
    El otro día leí en un periódico lo que decía un enfermo, con un tipo de parálisis: el dolor... no tiene sentido, el sentido se lo pones tú.
    Un abrazo y que paséis una feliz Navidad, tú y tu familia.
    Fernando
    Granada
    (España)
    PS.: Voy a estar unos días fuera. Cuando vuelva, de vez en cuando echaré un vistazo a tu blog.

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  2. Hola Eugenio. ¿Cómo se encuentra? Espero que vaya todo bien. Nos preocupamos al ver que no vino a clase. Sólo pasaba para darle mucho ánimo en estos días, para desearle unas felices fiestas y para transmitirle mi apoyo. Todo saldrá bien.

    Un abrazo.

    Elena Santiago.

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  3. Mil gracias a los dos.
    Elena, ¿entiendo que no os avisaron? Hablé con Paula para que os dijera que ya nos veíamos, si Dios quiere, después de Reyes.
    Las cosas van bien y tenemos mucha confianza en Dios.
    Feliz Navidad.

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Beowulf MS

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Hwaet!