jueves, 16 de diciembre de 2010

Elena (1)



Elena elige su regalo de Reyes
días antes del ingreso
Lo que voy a relatar en ésta y otras entradas sucedió a finales de 2009 y principios de 2010. Cuando ya ha transcurrido un año, quiero escribirlo todo. Me repugnan los reality shows y, mucho más, airear acontecimientos de mi vida privada. Pero, francamente, si cuento en mi blog este episodio es como una medida casi terapéutica y porque, estoy convencido, puede ayudar a otras personas.
La historia comienza en noviembre de 2009 y en una clínica de Jaén. Yo estaba ingresado pasando unos días de descanso, por una neumonía “feucha” –así la calificó la internista que me atendió-. Aquello no tuvo más trascendencia que la de hacer que el pediatra que habitualmente trataba a mi hija Elena (entonces de dos años) le mandara una radiografía, al escuchar un poco de crepitación en su pulmón derecho, “para quedarnos tranquilos”, añadió.
Recuerdo que llevé a Elena a hacerle la placa el 11 de noviembre y ahí empezó todo. La niña iba preciosa con su vestido verde pistacho y su camisita rosa, a juego con la rebeca, los leotardos y los "sapaticos" (como en la foto). Cuando la placa estuvo lista, la especialista me llamó para comentarme lo que veía en la imagen: una mancha blanca que cubría la parte inferior y media del pulmón derecho de Elena. “Hay que ingresar a la niña urgentemente en la clínica. Parece que tiene una neumonía bastante seria”. Cogí a Elena y me fui a la clínica.

En un tiempo relativamente rápido, sacaron sangre a la pequeña, le abrieron una vía en el bracito y le pidieron un TAC.
- "¿Un TAC?", pregunté.
- "Sí, es para descartar otra cosa", me dijo sonriendo amablemente la doctora de urgencias.
Cuando un médico te dice “otra cosa”, uno no suele preguntar, porque hay una palabra que se viene a la garganta y -que no queremos pronunciar: “tumor”, “cáncer”,… Antes de subir a Elena a la habitación, el pediatra de urgencias me espetó, tras ver la radiografía de la niña, “Esto es bastante serio”. Mientras subían a mi hija a la habitación, pensaba cómo era posible que Elena, sin fiebre, sin tos y con unos poquitos de mocos tuviera que ser ingresada. “No he visto una cosa igual”. Yo estaba sólo. No quise avisar a mi mujer al colegio. Llamé a casa y le dije a mi hija mayor, Alba, que estábamos en la clínica. Cuando llegó su madre a casa, con gran eficacia, preparó una maletita y se puso en marcha. Sería la una del mediodía, cuando le dije a mi esposa que se fuera al maternal, pues acababan de derivar allí a la niña.
UCI del Maternal de Jaén
Ingresamos en el hospital de día, en la UCI pediátrica. El radiólogo, tras estudiar las placas, concluye que no ve clara la neumonía. Dos doctoras nos hablan, por primera vez, de la posibilidad de que Elena tenga una masa en el pulmón. Mi esposa y yo, lo recuerdo perfectamente, nos pusimos a rezar el Santo Rosario; la Virgen María también es Madre. También rezamos 9 estampas (una novena) a San Josemaría Escrivá, andando de un lado a otro por el corredor desde el que se accede a la UCI.
A las 20’00 horas, tras una angustia indescriptible, le hacen una ecografía a Elena: en principio -siempre he odiado esa expresión- se confirma la neumonía por la presencia de broncogramas. Una buena amiga, Rosa, se había escapado al Maternal y nos acompañaba; ella también había rezado por la niña y no hacía falta que nos lo dijera. Los tres dimos un suspiro de alivio.
Esa noche trasladaron a Elena a la cuarta planta del Maternal, y su madre se quedó junto a ella. La niña pasó la noche bien, ya con un tratamiento de penicilina en vía. El especialista optó por no hacer el TAC a Elena y evitarle así más radiación. Al día siguiente, la niña se despierta con 39 de fiebre, pero no más. Por lo demás está totalmente asintomática. 
En casa, sus cuatro hermanos mayores no se hacen a la idea de que Elenita esté en el Maternal. "No os preocupéis. Será por poco tiempo. Tenéis que rezar para que pronto esté en casa".
(continua en http://eugenioolivares.blogspot.com/2010/12/elena-2.html)

5 comentarios:

  1. no me imagino la pesadilla que debe ser tener tener a un hijo enfermo; mucho más sin saber lo que tiene.


    Pero lo más importante es que Elena está ahora bien, ¿no?

    Tiene unos ojillos super avispados, tiene que ser una delicia de niña

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  2. Muchas gracias, Lui. Elena está estupendamente. Y es muy viva, cariñosa y, en fin, una bendición.

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  3. Joder, Eugenio. Leí tu post antes de ver este último comentario tuyo y se me puso un mal cuerpo pensando que a lo mejor el desenlace iba a ser diferente...

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  4. Eugenio, te agradezco esta entrada. Me alegro por lo que cuentas. Me ha gustado lo de que la Virgen María sea madre, y entiende a las madres.
    Baeza, 20 diciembre 2010

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  5. Gracias, Jaime y Fernando. Ahora todo está bien, gracias a Dios.

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Beowulf MS

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Hwaet!