jueves, 30 de abril de 2009

Mary Ann Glendon y Barak Obama: "No, I can't!"


"Lo que hoy está claramente ‘trasnochado’ es el viejo feminismo de los 70 — con sus actitudes negativas hacia los hombres, el matrimonio y la maternidad, y con su rígida disciplina de partido sobre el aborto—" (Mary Ann Glendon).

A principios del año 2006 tuve que contactar con ella. Junto con unos compañeros de la Universidad de Jaén estábamos organizando un congreso sobre los retos a los que se enfrentaba la familia cristiana en el siglo XXI, y alguien la mencionó como posible conferenciante. Mary Ann Glendon había sido la primera mujer en ser nombrada Presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales de la Iglesia Católica (1994). Al año siguiente actuó como representante del Vaticano en la “IV Conferencia Mundial sobre la Mujer” en Beijing (1995). Entre sus numerosas publicaciones pueden mencionarse The New Family and the New Property (1981); Abortion and Divorce in Western Law (1987), y The Transformation of Family Law (1989).
Localicé su email en la web de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard y le escribí un mensaje formal y, al tiempo, animante. No tardó en responderme. Agradecía enormemente la invitación que le hacíamos, elogiaba nuestra iniciativa y nos animaba a continuar. Sin embargo –ya me lo temía yo con tanto elogio- tenía las fechas comprometidas. Y es que la Doctora Glendon, abogada, madre, profesora, feminista y casada, era una mujer muy ocupada. Y más cuando en diciembre de 2007 el Senado de Estados Unidos la ratificaba como embajadora de su país ante la Santa Sede, puesto en el que permaneció hasta el 19 de enero de 2009. Por cierto, la plaza está aún vacante...
He recordado este episodio cuando, hace unos días, su nombre ha vuelto a estar de actualidad en su país. Resulta que Notre Dame, la Universidad católica más importante de Estados Unidos, ha concedido el doctorado honoris causa a Barack Obama, algo que ha sido criticado por amplios sectores de la población católica norteamericana, pues el nuevo presidente es partidario del aborto y de la investigación con células madre embrionarias. Para equilibrar un poco la balanza, la citada institución había decidido otorgar a Mary Ann Glendon (pro-vida) otra prestigiosa distinción, la Laetare Medal (ella recibió el doctorado honoris causa de Notre Dame en 1996). Tanto Barak Obama como la famosa jurista estaban invitados a la ceremonia de graduación de este curso (27 de abril), donde se les entregarían sus distinciones y el Presidente pronunciaría el discurso inaugural. Pues bien, la profesora Mary Ann Glendon, ha renunciado a la medalla que se le iba a conceder y a asistir a la cereminia. En algún momento se ha debido de decir a sí misma: "No, I can't".
En una carta remitida al rector de Notre Dame, Rev. John Jenkins, la Doctora Glendon deja sus motivos bien claros. “Una cosa es que el presidente de los Estados Unidos […] haga la política que haga y piense lo que piense, pronuncie el discurso de graduación en una Universidad. Eso es un honor objetivo […] Otra cosa es conceder un doctorado honoris causa, […], a una persona que mantiene con palabras y hechos un modo de entender qué es la vida humana que contradice los principios institucionales de la Universidad de Notre Dame”. Por si fuera poco, Glendon le recuerda también al Rector Jenkins que la Conferencia Episcopal de EEUU pidio en 2004 a las instituciones católicas que “no concedieran honores a aquellos que actúan sin respetar nuestros principios morales fundamentales”, y que a tales personas “no se les deberían conceder premios, honores o plataformas que pudieran sugerir un apoyo a sus acciones”. No se trata de coartar el diálogo, ni de vetar a nadie, pero tampoco de ir con el lirio en la mano dando aplausos y galardones a quien tan abiertamente patrocina políticas que violan el derecho fundamental a la vida: “Esta petición que en modo alguno implica un control o interferencia con la libertad de una institución para invitar y debatir con quien quiera, me parece tan razonable que no entiendo cómo una universidad católica puede no respetarla”. No se le escapa, por último, a esta brillante jurista que, dado el prestigio y la merecida fama de Notre Dame, su ejemplo “pueda tener un desafortunado efecto expansivo”.
Uno puede ser o no católico, y puede también valorar algunas o muchas de las políticas de Barak Obama. Pero, sin duda, Mary Ann Glendon ha dado un ejemplo de coherencia, dejando claro que sus principios están por encima de todo.

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Hwaet!