miércoles, 24 de junio de 2009

El megáfono de Dios

Al Joven -y agnóstico- C.S. Lewis le dieron dos consejos, a los que afortunadamente no hizo caso. El primero era que no se acercara a los "papistas", nombre despectivo con el que algunos protestantes designan a los católicos. El segundo fue más curioso aún: que no frecuentara la compañía de los filólogos. Tolkien era las dos cosas. Ambos coincidieron en Oxford. La influencia del autor de El Señor de los Anillos, así como la lectura de El Hombre Eterno de G.K. Chesterton (otro escritor católico), son esenciales a la hora de entender la vuelta de Lewis al Cristianismo. En cualquier caso, el autor de Las Crónicas de Narnia -y para desilusión de su amigo Tolkien- se mantuvo en la Iglesia Anglicana, por la que había recibido el bautizo en 1898. De todas formas, muchos de sus planteamientos doctrinales le acercan al Catolicismo (i.e., la existencia del Purgatorio).

En 1993 el actor Anthony Hopkins interpretó el papel de Lewis en la película Tierras de Penumbra (Shadowlands) del director británico Richar Attenborough. Como en otras ocasiones, Lewis habla a su audiencia sobre la aparente paradoja de la existencia de un Dios amoroso, de un lado, y el dolor en el mundo, de otro. La conclusión a la que él llega es, como mínimo, dura de oír. A mí, personalmente, me recuerda las palabras del Evangelio de Marcos, al describir la muerte del Crucificado: "Entonces Jesús, dando un grito, expiró" (15, 37).

1 comentario:

  1. Tengo que hacer una entrada en mi blog sobre ese delicioso libro "Una pena en observación", tan relacionada con esa película. Ahora solo apunto, al hilo de tu post, una pregunta que se hace Lewis en ese libro:
    ¿Qué quiere decir la gente cuando afirma “Yo a Dios no le tengo miedo porque sé que es bueno”? ¿Han ido al dentista alguna vez? (p.64)

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Beowulf MS

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Hwaet!